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Javier May y la herencia intacta del abuso policial; Tabasco, la fábrica de culpables que desmiente a Sheinbaum

Una familia pobre de la Ranchería Buenavista vive el infierno creado por Fiscalía de Tabasco que sin orden judial allanó una vivienda y detuvo a dos personas a las que luego acusó fabricando pruebas.

Gobiernos del abuso policial y la fabricació de delitos.

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Villahermosa, Tab.- Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum sostiene en sus conferencias que la fabricación de delitos es una práctica desterrada del pasado, la realidad en Tabasco, bajo la administración de Javier May Rodríguez, cuenta una historia de terror y simulación.

En la tierra del "humanismo mexicano", la Fiscalía Gfalsedades.eneral del Estado (FGE) y la Guardia Nacional parecen operar bajo una consigna distinta: la de llenar cárceles con inocentes para maquillar las cifras de seguridad.

El caso de Israel, un hombre de 60 años, y su sobrino Erick, de 19, es la prueba de que el aparato judicial tabasqueño sigue recurriendo a las peores mañas del autoritarismo. Desde octubre del año pasado, ambos permanecen recluidos en el penal de Villahermosa, no por ser criminales, sino por haber tenido la desgracia de ser pibres y estar en su hogar cuando las autoridades decidieron "fabricar" resultados.

Janet, familiar de los detenidos, relata una incursión que más parece un asalto criminal que un operativo oficial. Sin órdenes de aprehensión ni de cateo, los agentes irrumpieron en el domicilio, fracturaron el brazo del sexagenario a golpes y saquearon la vivienda. Tras la brutalidad, vino la mentira: la autoridad reportó que la detención ocurrió en la calle por venta de droga, una narrativa fabricada para ocultar el allanamiento ilegal y el robo de pertenencias.

Esta situación deja en ridículo la narrativa federal. Mientras la Presidenta asegura que ya no hay abusos, en la ranchería Buenavista del municipio de Centro, una familia entera vive como desplazada, temerosa de regresar a su hogar por las amenazas de muerte recibidas por parte de los mismos elementos de la FGE. La madre de Janet, una mujer diabética e hipertensa, fue testigo de cómo su familia fue arrastrada fuera de su casa bajo amenazas de muerte.

La crítica hacia el gobernador Javier May es contundente: su administración está permitiendo que el éxito de su estrategia de seguridad se sustente en el sacrificio de ciudadanos comunes. "No les interesa la verdad, les interesa lo que sus supuestos números digan", denuncia Janet, señalando que la fiscalía bloquea sistemáticamente el desahogo de pruebas y pospone audiencias para prolongar la injusticia.

La justicia en Tabasco está secuestrada por:

Diferimiento sistemático de audiencias: La ausencia de fiscales para evitar el desahogo de pruebas.

Opacidad total: El ocultamiento de detenidos durante las primeras horas para generar terror.

Amenazas a testigos: Persecución contra mujeres y adultos mayores que se atreven a alzar la voz.

En Tabasco, la "transformación" no ha llegado a las instituciones de justicia, donde la palabra de un policía vale más que la evidencia de un ciudadano y donde el miedo a la autoridad ha superado al miedo a la delincuencia. El silencio de Javier May ante estos atropellos lo convierte en cómplice de un sistema que, para bajar los índices delictivos en el papel, destruye vidas inocentes en la realidad.

¿Sabe la presidenta Sheinbaum que en la tierra del Edén su palabra es letra muerta? Mientras ella intenta proyectar un México de justicia social, el gobierno morenista de Tabasco permite que la Fiscalía juegue con la libertad de los ciudadanos.

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