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Israel y EU bombardean a Irán y elevan la tensión regional al borde del abismo

La operación, calificada de “preventiva” por Tel Aviv, abre la puerta a una represalia iraní contra intereses estadounidenses en la región.

Hubieron estallidos en varias ciudades.
Hubieron estallidos en varias ciudades.

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Teherán.- En una operación marcada por la opacidad y las versiones cruzadas, Israel y Estados Unidos lanzaron este sábado una serie de bombardeos sobre territorio de Irán que, según un funcionario estadounidense citado por Al Jazeera, formaron parte de “ataques selectivos” orientados a “desmantelar el aparato de seguridad” de la república islámica.

Las explosiones se escucharon en las inmediaciones de oficinas vinculadas al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. La agencia Reuters informó de que Jamenei no se encontraba en Teherán y que habría sido trasladado a “una ubicación segura”.

Múltiples ciudades bajo impacto

Otros estallidos fueron reportados en Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah, según la agencia china Xinhua. En paralelo, Sputnik informó del cierre del espacio aéreo iraquí, reflejo inmediato del riesgo de expansión regional.

El portal Clash Report aseguró que la ofensiva alcanzó una treintena de objetivos, entre ellos la residencia del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aunque ese extremo no pudo ser verificado de manera independiente.

Israel activa la alerta interna

Desde Tel Aviv, el ministro de Defensa, Israel Katz, describió la acción como un “ataque preventivo” destinado a neutralizar amenazas contra el Estado israelí. Mientras sonaban las sirenas, el ejército anunció una “alerta proactiva” ante la posibilidad de lanzamientos de misiles.

El Comando del Frente Interno ordenó limitar las actividades a lo esencial y la Autoridad Aeroportuaria cerró el espacio aéreo a los vuelos civiles, instando a la población a no acudir a los aeropuertos.

La incógnita de la represalia y el papel de Washington

En Teherán, nuevas explosiones sacudieron la capital horas después del anuncio israelí. Las autoridades iraníes no ofrecieron un balance oficial de víctimas, pero advirtieron que el personal militar estadounidense y sus bases en la región serían “objetivos legítimos” de cualquier represalia.

La implicación exacta de Washington permanece difusa. Aunque fuentes citadas por Associated Press apuntaron a participación estadounidense, un funcionario bajo anonimato señaló que no estaba claro el nivel de involucramiento de la Administración del presidente Donald Trump.

El ataque se produce en un contexto de máxima presión sobre el programa nuclear iraní y con una amplia presencia militar estadounidense desplegada en la región. La pregunta que sobrevuela ahora Oriente Próximo es si el intercambio quedará en un golpe de advertencia o si se abrirá un nuevo ciclo de confrontación directa.

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