Tabla de contenido
Teherán.- En un movimiento que amenaza con alterar el equilibrio de fuerzas en el Medio Oriente, Irán se encuentra en la etapa final de un acuerdo con China para adquirir misiles de crucero antibuque supersónicos. El pacto se perfila mientras Estados Unidos mantiene un despliegue naval masivo en las costas iraníes ante el temor de una nueva ofensiva regional.
Según reportes de Reuters, las negociaciones por los misiles CM-302 se intensificaron tras la "Guerra de los 12 Días" entre Israel e Irán ocurrida en junio pasado. Fuentes de inteligencia revelaron viajes inéditos de altos mandos, incluyendo al viceministro de Defensa, Massoud Oraei, hacia territorio chino para concretar la compra.
La amenaza: El "Game Changer" supersónico
El armamento en cuestión, el misil chino CM-302, posee un alcance de 290 kilómetros y está diseñado para volar a baja altitud a velocidades extremas, lo que dificulta drásticamente su intercepción por parte de los sistemas de defensa modernos.
"Si Irán dispone de capacidad supersónica para atacar barcos, es un verdadero cambio de juego", advirtió Danny Citrinowicz, ex oficial de inteligencia israelí.
Para especialistas en armas, el despliegue de estos proyectiles representa una amenaza directa y letal para los portaaviones y destructores estadounidenses que patrullan el Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico.
Diplomacia bajo presión
Este rearme ocurre en un escenario de contradicciones diplomáticas. Mientras Teherán busca fortalecer su músculo militar, mantiene canales de diálogo abiertos con Washington:
Mascate: El pasado 6 de febrero, se dieron los primeros contactos indirectos sobre el programa nuclear.
Ginebra: Esta semana se celebró una segunda ronda de conversaciones en Suiza.
Pese a que el ex Presidente Donald Trump ha declarado que Irán parece "interesado en llegar a un acuerdo", el régimen de los ayatolás mantiene una postura firme: el cese total del enriquecimiento de uranio es "absolutamente inaceptable".
Contexto de inestabilidad
La urgencia de Irán por concluir este acuerdo militar coincide con una severa crisis económica interna y el desplome de su moneda, factores que alimentaron protestas sociales a inicios de año. Ante la amenaza de intervención militar externa, Teherán ha respondido que cualquier "error estratégico" de Washington será contestado con golpes "pesados" en la región.