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Iguala, Guerrero. — En la víspera de la inauguración de la Feria de la Bandera, el gobierno municipal puso en marcha un amplio operativo de seguridad que convertirá el recinto ferial en una zona fuertemente vigilada, con mayor presencia de fuerzas federales y estatales que el año pasado, instalación de cámaras adicionales y prohibición del uso de drones.
A las 2 de la tarde, mandos del Ejército, Guardia Nacional, Policía Estatal y Policía Municipal, junto con autoridades de los tres órdenes de gobierno, se concentraron en el exterior del recinto donde este viernes a las 7 de la noche será inaugurada la festividad.
El alcalde Erik Catalán Rendón informó que el objetivo es garantizar una feria “sumamente bien cuidada” y repetir el saldo blanco del año pasado. Sin embargo, el dispositivo contempla medidas más estrictas que en ediciones anteriores.
Más vigilancia, más restricciones
Para esta edición fueron instaladas 14 cámaras de videovigilancia y arcos detectores de metales en los dos accesos principales. Además, se prohibió el uso de drones, salvo autorización previa y justificada ante mandos del Ejército y la Guardia Nacional, que estarán al frente de un puesto de comando dentro de las instalaciones.
En declaraciones posteriores, el alcalde —emanado de la coalición Morena-PT-PVEM— adelantó que el despliegue superará al del año pasado, cuando participaron 500 elementos de distintas corporaciones, aunque no precisó el número total de efectivos para esta ocasión. También advirtió que se implementarán sistemas “antidrones” para reforzar la restricción.
La magnitud del operativo refleja el contexto de seguridad que enfrenta la región y coloca a la tradicional celebración en un ambiente marcado por la presencia permanente de fuerzas armadas y controles tecnológicos, una estampa que contrasta con el carácter festivo y familiar que históricamente ha distinguido a la Feria de la Bandera.