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La Iglesia católica mexicana llevó hasta el papa León XIV los rostros y las historias de personas desaparecidas en México, en una iniciativa que busca atraer la atención internacional hacia una crisis que mantiene a miles de familias en la incertidumbre.
Monseñor Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), entregó al pontífice el libro Un nombre, mil voces, una publicación de más de 200 páginas que reúne fotografías, nombres y testimonios de personas desaparecidas, así como fragmentos de la memoria de sus familiares.
El gesto coloca la problemática ante una de las principales autoridades religiosas del mundo, mientras en México persisten las exigencias de búsqueda, esclarecimiento de los casos e identificación de personas fallecidas. La iniciativa fue impulsada por la Iglesia mexicana junto con el Diálogo Nacional por la Paz.
Los desaparecidos llegan a la Santa Sede
La publicación reúne historias de personas cuya ausencia continúa marcando la vida de sus familias: cumpleaños sin celebrar, objetos que permanecen en casa y la espera de una llamada que permita conocer qué ocurrió.
A través de esta recopilación, la Iglesia y las organizaciones participantes buscan que los casos no queden reducidos a cifras y que llamado a esclarecer los casos, combatir la impunidad y garantizar respuestas.