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Estados Unidos.- Una maleta abandonada dentro de un contenedor de basura llevó a las autoridades de Filadelfia a descubrir un crimen que permanecía oculto. Una persona que revisaba desechos encontró el equipaje y, al abrirlo, se topó con restos humanos mutilados, por lo que dio aviso inmediato a la policía.
Los agentes acordonaron la zona y, durante la inspección, localizaron más partes del cuerpo distribuidas en bolsas de plástico negras. La investigación permitió identificar a la víctima como Vicent Good, un hombre de 53 años que utilizaba silla de ruedas debido a la amputación de una mano y una pierna.
Las sospechas crecieron rápido
Mientras los investigadores reconstruían los últimos movimientos de la víctima, las indagatorias comenzaron a centrarse en su entorno más cercano. Entre las personas bajo la lupa apareció Liza Ridley, quien además de ser su pareja sentimental era la encargada de asistirlo en sus actividades diarias.
Un testimonio resultó determinante para el caso. Un taxista informó que días antes había transportado a una mujer con una maleta de la que provenía un olor intenso. Cuando preguntó por el contenido, recibió una explicación que le pareció poco convincente y decidió tomar una fotografía de su pasajera.
La imagen fue clave
Tras difundirse el hallazgo de los restos humanos, el conductor entregó la fotografía a las autoridades. La evidencia ayudó a reforzar la investigación y condujo al arresto de Ridley.
Durante el proceso, la mujer confesó haber disparado contra Good antes de desmembrar el cuerpo.
Las pesquisas también señalaron la participación de otras tres personas, identificadas como su hermana Bernadette Ridley, su hija Liza Robinson y Gnaeus Daniels, pareja de esta última, quienes presuntamente colaboraron en la limpieza de la escena y en el intento de eliminar evidencias.