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Chilpancingo, Guerrero.— Mientras miles de estudiantes se preparan para regresar a clases, en la Montaña de Guerrero miles de familias hacen las maletas por otra razón. La falta de empleo las obliga a salir rumbo a los campos agrícolas del norte del país.
Datos del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan indican que, entre enero y julio de este año, ya migraron 5 mil 525 familias jornaleras. La cifra corresponde a una temporada considerada baja, por lo que se prevé que aumente en los próximos meses
Migración jornalera sigue en aumento
Los destinos más frecuentes son Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Zacatecas, Michoacán y San Luis Potosí, donde hombres, mujeres, niñas, niños y adolescentes trabajan principalmente en la cosecha de chile, jitomate y tomate verde.
La organización señala que la mayoría de las familias proviene de municipios indígenas como Cochoapa el Grande, Metlatónoc, Copanatoyac, Tlapa, Alcozauca y Tlacoapa, donde la falta de empleo mantiene la migración como una de las pocas opciones de ingreso.
Niñez indígena deja la escuela
Tlachinollan reportó que al menos mil 798 niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 17 años migraron junto con sus familias este año, mientras que muchos menores de cinco años también viajan y permanecen en los campos agrícolas durante las jornadas laborales.
Además de la falta de oportunidades, el organismo denunció que la Casa del Jornalero, en Tlapa, enfrenta carencias para atender a las familias que esperan su salida, entre ellas fallas en el suministro eléctrico, falta de gas para preparar alimentos y servicios insuficientes.
La organización también advirtió que los autobuses utilizados para trasladar a las familias continúan operando en condiciones precarias y recordó que los jornaleros enfrentan riesgos durante los traslados y en los propios campos agrícolas.
Tlachinollan hizo un llamado a los gobiernos federal, estatal y municipales para atender las condiciones de las familias jornaleras, reforzar la atención en la Casa del Jornalero y garantizar derechos como alimentación, educación, salud y seguridad durante el proceso migratorio.