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Gastronomía de barrio: 6 rincones insólitos y de culto para comer en Acapulco

Desde el famoso bolillo con relleno en la Progreso hasta los tacos de morrito de pez vela, la barbacoa, el chilate; el verdadero sabor de Acapulco se encuentra en sus calles, no en los restaurantes de la Costera.

La ruta del sazón popular en Acapulco.
La ruta del sazón popular en Acapulco.

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Acapulco, Gro. — Para conocer el verdadero Acapulco no hay que mirar las cartas de los restaurantes con vista al mar, sino el humo que sale de los comales en los mercados, las filas afuera de un puesto de madera un domingo por la mañana o el aroma a bolillo recién horneado mezclado con relleno de lechón.

La gastronomía callejera y de fonda en el puerto cuenta con sus propios templos urbanos: lugares sin pretensiones donde el sazón, la tradición familiar y la abundancia han creado auténticas leyendas populares. Presentamos una ruta por los rincones gastronómicos más emblemáticos de las calles acapulqueñas.

1. El bolillo con relleno del Mercado de la Progreso

El domingo en Acapulco no arranca formalmente sin un bolillo a la leña bien despachado con relleno de cuche o lechón. Aunque hay varios puntos en la ciudad, los puestos del Mercado de la Progreso son parada obligada.

El secreto radica en la cocción lenta del cerdo marinada en especias costeñas (tomillo, laurel, comino y vinagre de piña) al horno de barro con papas y zanahorias. La mezcla del bolillo mantecado crujiente con la jugosidad de la carne, la cuerita tostada y las verduritas en escabeche lo convierten en el desayuno dominical por excelencia.

2. El Güero Americanista: Tacos de canasta y guisados en el corazón urbano

Ubicado en las inmediaciones del Centro y la zona urbana (sobre la calle José María Iglesias), Tacos "El Güero Americanista" es una institución de la comida rápida local.

Famoso no solo por la generosidad de sus porciones de tacos de canasta y guisados, sino por la personalidad del lugar decorado con la afición azulcrema de su propietario. Es el punto de encuentro donde taxistas, trabajadores y transeúntes hacen fila a cualquier hora para disfrutar de una de las taquerías con más arraigo popular en el puerto.

3. El relleno dominical, chilate frío y Yoli detrás de la Catedral

Justo en el corazón del Centro Histórico, atrás de la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, se instala los domingos una de las joyas más codiciadas del barrio: el tradicional puesto de relleno de puerco.

La tradición manda disfrutar este bolillo con relleno crujiente y jugoso acompañado del maridaje dominical obligado del acapulqueño: un vaso de chilate bien frío —la emblemática bebida a base de cacao, arroz, canela y azúcar servida con espuma desde la jícara— o una clásica soda Yoli helada.

4. Morritos de pez vela y caldo "Prau-Prau" en Mariscos Mary y la zona del Zócalo

Cerca del Zócalo, en la esquina de las calles José María Iglesias y Benito Juárez, se encuentra Mariscos Mary, una fonda tradicional de ambiente familiar muy frecuentada por locales.

En este rincón y en los comedores cercanos a la zona de pescadores se rinde culto a los "morritos de pez vela", una especialidad marina de sabor intenso guisada a la diabla o en salsa ranchera. Para complementar la experiencia, el lugar es célebre por su legendario caldo de mariscos conocido como "Prau-Prau", reparador oficial de las jornadas festivas en el puerto.

5. Tortas Pachuca: la vieja escuela de la calle Humboldt

Para el hambre voraz a mitad de la jornada, las Tortas Pachuca (ubicadas tradicionalmente sobre la calle Humboldt en el Centro) representan la esencia del comercio de paso.

Sus combinaciones de milanesa empanizada, pierna horneada, quesillo derretido y una salsa especial de receta familiar han maintained su fórmula intacta a lo largo de las décadas, consolidándose como una parada obligada para el trabajador del primer cuadro de la ciudad.

6. La sazón de las fondas del Mercado Central

La ruta gastronómica se completa en los pasillos y cocinas económicas del Mercado Central. En sus fondas tradicionales, el picadillo costeño, la aporreada de carne seca con huevo en salsa verde o roja y el caldo de chivo recuerdan que la alta cocina de Acapulco no necesita estrellas Michelin, sino el sazón heredado de las cocineras locales.

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