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Gasolinazo silencioso en CDMX: la Premium roza los 30 pesos: "si sube la gasolina, sube todo"

Mientras el Gobierno Federal se aferra a sus acuerdos de precios, en las calles de la capital el diésel y la "roja" se disparan, obligando a repartidores y trabajadores a elegir entre cargar el tanque o comer.

"Ya a 28 pesos el litro es mucho; hay que ahorrar por lo menos 300 pesos a la semana".
"Ya a 28 pesos el litro es mucho; hay que ahorrar por lo menos 300 pesos a la semana".

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Ciudad de México.- Olvídese de los promedios nacionales y las gráficas alegres. En las gasolineras de la Ciudad de México, la realidad se despacha en litros de casi 30 pesos. En un recorrido por arterias clave como la Calzada de Tlalpan, el Eje 7 Sur y la colonia Narvarte, HuffPost constató que el precio de la gasolina Premium (roja) ha escalado hasta los 29.29 pesos, mientras que el diésel ya muerde los 28.69 pesos.

Aunque la gasolina Magna (verde) se mantiene bajo el respirador artificial de un acuerdo entre gasolineros y el gobierno —quedándose a un paso del tope de los 24 pesos—, el alza en los combustibles de alto octanaje y carga pesada ya empezó a generar pánico económico entre quienes mueven la ciudad.

El miedo al efecto en cadena

Para los repartidores y transportistas, el aumento no es una cifra en un tablero; es un impuesto directo a su supervivencia. Citlalli, una repartidora que consume hasta cinco litros diarios en viajes largos, lo resume con la sabiduría de la calle: "Cuando sube la gasolina, sube todo".

El temor no es infundado. El encarecimiento del diésel impacta directamente en el transporte de mercancías, lo que se traduce en un aumento inmediato en el precio de:

  • Frutas y legumbres.
  • Productos cárnicos.
  • Servicios de logística y mensajería.

Trabajar para pagar el tanque

En la estación de Villa de Cortés, la escena es casi dolorosa para cualquier cartera. Alfredo, un instalador eléctrico, desembolsó 2,160 pesos para llenar el tanque de su camioneta. Para él, pagar 27.99 por litro de roja no es un capricho estético para su motor, es una herramienta de trabajo cuyo costo, inevitablemente, terminará trasladando a sus clientes.

Por otro lado, la crisis está empujando a los usuarios a sacrificar la calidad de sus vehículos por el ahorro inmediato. Osvaldo, repartidor en moto, confesó que abandonará la gasolina roja para refugiarse en la verde: "Ya a 28 pesos el litro es mucho; hay que ahorrar por lo menos 300 pesos a la semana".

¿Guerra o especulación?

Mientras en estaciones como la BP de la colonia Del Valle el precio se dispara sin previo aviso, los despachadores se encogen de hombros. Algunos culpan a los conflictos en Medio Oriente; otros, simplemente ven cómo las pizarras digitales cambian de número cada tres días.

Lo cierto es que, mientras existan gasolineras que ofrecen la Magna en 22.79 pesos, las filas de taxis, camiones de carga y particulares seguirán bloqueando carriles, demostrando que en la CDMX la gente está dispuesta a perder horas de su vida con tal de salvar unos cuantos pesos frente a un surtidor que no da tregua.

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