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La forma en que Ryan Wedding dejó de ser prófugo para convertirse en acusado formal abrió un nuevo frente de controversia: ¿se entregó o fue detenido? Para su abogado, la respuesta es clara y contradice la versión difundida por autoridades mexicanas y estadunidenses.
Anthony Colombo, defensor del ex atleta olímpico canadiense, afirmó que su cliente no acudió voluntariamente a la embajada de Estados Unidos en México, como se ha señalado, sino que fue aprehendido. En declaraciones recogidas por la cadena pública CBC News, el litigante aseguró que cualquier narrativa distinta “no es correcta” y atribuyó la confusión a tensiones políticas y diplomáticas.
Colombo sugirió que el contexto internacional —marcado por acciones unilaterales del gobierno del presidente Donald Trump— pudo haber influido en la forma en que se comunicó el caso, ante la sensibilidad que genera que agentes extranjeros capturen a una persona en territorio soberano. Sin embargo, insistió: “fue arrestado”.
La polémica se intensificó luego de que CBC News revelara que una imagen utilizada como prueba de la supuesta entrega voluntaria —difundida en redes sociales y retomada públicamente— habría sido generada con inteligencia artificial, lo que añadió dudas sobre la versión oficial de los hechos.
El contraste de relatos no se limita a funcionarios y abogados. El especialista en seguridad David Saucedo señaló inicialmente que, con base en fuentes del sector, Wedding se entregó tras días de contacto con autoridades estadounidenses, versión que —aseguró más tarde— sus fuentes mantienen.
Más allá de cómo ocurrió su captura, el proceso judicial ya está en marcha. Wedding, de 44 años, compareció por primera vez ante un tribunal federal en Estados Unidos, donde se declaró inocente de 17 cargos, entre ellos tráfico de cocaína, lavado de dinero y asesinato, incluidos en acusaciones presentadas por grandes jurados en California en 2024 y 2025.
De acuerdo con la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, Wedding encabezaba una organización criminal que cada año movía decenas de toneladas de cocaína desde Colombia, a través de México, hacia Estados Unidos y Canadá, en coordinación con el cártel de Sinaloa. Por información que llevara a su captura, las autoridades estadounidenses llegaron a ofrecer una recompensa de 15 millones de dólares.
El próximo 11 de febrero se revisará su caso y el 24 de marzo está previsto el inicio del juicio. Mientras tanto, la discusión sobre si cayó por voluntad propia o por la fuerza sigue abierta, como una antesala política y mediática de un proceso penal que apenas comienza.