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Estados Unidos enfrenta una de las tormentas invernales más severas de las últimas décadas, un fenómeno que ya ha cobrado la vida de al menos 30 personas, ha dejado a más de medio millón de hogares sin electricidad y mantiene a buena parte del país bajo estado de emergencia, en medio de un frío considerado potencialmente letal.
El sistema, impulsado por una masa de aire ártico que descendió desde el polo norte, ha provocado sensaciones térmicas de hasta –45 grados Celsius en regiones del norte y centro del país, mientras avanza hacia zonas del sur poco acostumbradas a este tipo de eventos, lo que ha agravado los daños.
Las muertes reportadas están vinculadas a hipotermia, accidentes viales y aéreos, así como a incidentes con maquinaria y vehículos utilizados en condiciones extremas. Entre los casos más graves se encuentra el accidente de una avioneta en el estado de Maine, donde siete de ocho personas murieron tras estrellarse durante el despegue en plena tormenta de nieve.
En Nueva York, las autoridades confirmaron el hallazgo de ocho personas sin vida en distintos puntos de la ciudad, aunque las causas exactas de los decesos aún se encuentran bajo investigación, en un contexto marcado por temperaturas en caída constante.
El impacto en la infraestructura ha sido severo. De acuerdo con el monitoreo de interrupciones eléctricas, más de 530 mil usuarios seguían sin suministro este martes, principalmente en estados del sur. Tennessee, Misisipi y Luisiana concentran los mayores apagones, provocados por la acumulación de hielo que colapsó postes y líneas de transmisión.
Especialistas del Servicio Meteorológico Nacional advirtieron que la recuperación será lenta, debido a que el fenómeno afectó simultáneamente a más de 20 estados, lo que impidió el desplazamiento de recursos desde regiones mejor preparadas hacia las más vulnerables. En muchas comunidades del sur, la falta de equipos y experiencia para enfrentar tormentas de hielo ha complicado las labores de limpieza y auxilio.
El sistema de transporte también resintió el embate. Carreteras quedaron intransitables, el servicio ferroviario y de autobuses fue suspendido en amplias zonas, y los principales aeropuertos del país operan de forma limitada. Desde el fin de semana, más de 22 mil vuelos han sido cancelados y miles más presentan retrasos.
Meteorólogos explicaron que la tormenta está asociada a una alteración del vórtice polar, una corriente de aire que normalmente permanece confinada al Ártico, pero que en esta ocasión se desplazó hacia el sur. Científicos advierten que este tipo de episodios extremos podría volverse más frecuente como consecuencia del cambio climático, al aumentar la inestabilidad de los sistemas atmosféricos.