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Ciudad de México.- A diferencia de otros operativos de alto impacto, la detención de Carlos Alejandro "N", alias "El Botox", no logró desatar el caos en Michoacán. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que la estructura criminal del generador de violencia se vio incapacitada para sostener una respuesta armada o social tras su captura.
El fin de los bloqueos aislados
Aunque se detectaron quemas de vehículos y cierres viales en puntos estratégicos poco después del operativo, el titular de la SSPC aseguró que estos fueron eventos aislados y controlados rápidamente por la Guardia Nacional. Según el informe oficial, la reacción del grupo delictivo fue limitada y careció de respaldo popular.
"Actualmente no se tienen reportes de nuevos eventos violentos relacionados con esa acción", sentenció el funcionario, subrayando que la capacidad operativa de la célula criminal fue neutralizada por el despliegue coordinado.
Los tres pilares de la "calma" en Michoacán
De acuerdo con las declaraciones de García Harfuch, la falta de reacción del crimen organizado se debe a tres factores clave:
1. Carencia de base social: A diferencia de otros capos, "El Botox" no contaba con el apoyo de la población, sino que la mantenía bajo asedio.
2. Operatividad permanente: El despliegue de SEDENA y SEMAR impidió que otros mandos medios del grupo delictivo tomaran el control de las vías de comunicación.
3. Inteligencia conjunta: La intervención de la fiscalía local y fuerzas federales permitió anticipar posibles focos de violencia.
Vigilancia continua
A pesar del reporte de normalidad, el Gobierno Federal mantendrá los operativos de búsqueda para desmantelar por completo la estructura de extorsión que asfixiaba a los limoneros de la región. La instrucción es clara: evitar que el vacío de poder dejado por "El Botox" sea aprovechado por grupos rivales para iniciar una nueva disputa territorial.