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Cuernavaca, Morelos.- Lo que la fiscalía de Morelos presentó como un operativo exitoso en un autolavado de Cuernavaca, terminó siendo una exhibición de vicios institucionales. El abogado Froylán Salazar fue detenido bajo acusaciones de portar armas y narcóticos, pero una prueba pericial dactilar confirmó lo que ya se sospechaba: el arma no tenía una sola huella. Estaba "limpia", lista para el montaje.
- Evidencia fabricada: La jueza desestimó el caso tras ver un video que contradice totalmente el informe oficial de la policía.
- Justicia bajo sospecha: El abogado Froylán Salazar denuncia tortura y robo de datos; exigen castigo a los responsables.
"Si esto le pasa a un abogado, ¿qué le espera al ciudadano?"
La defensa, apoyada por 14 penalistas, no solo logró la libertad de Salazar, sino que puso bajo la lupa el actuar de la Fiscalía de Morelos. El testimonio del afectado es escalofriante: terror psicológico, golpes y la violación de sus dispositivos móviles para extraer información personal.
"Fue un montaje dirigido... me arrebataron la mochila y luego aparecieron las cosas", declaró Salazar al salir de prisión.
Sin castigo no hay justicia
Aunque la jueza determinó la no vinculación a proceso al considerar que el video es claro y contundente, la estructura que permitió la fabricación del delito sigue intacta.
El gremio penalista exige que la investigación por tortura y falsedad de declaraciones no quede en el olvido, pues el caso Salazar es solo la punta del iceberg de un patrón de fabricación de culpables que azota al país.