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Evelyn Salgado: la mujer que llegó al poder en el estado de las tormentas

Su mayor legado político e histórico será garantizar elecciones imparciales, libres y sin dados cargados rumbo a la próxima gubernatura de Guerrero.

Evelyn Salgado Pineda cruzó la frontera histórica.

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Guerrero tuvo que esperar 172 años para ser gobernado por una mujer. Desde su conformación como estado en 1849, el poder había sido ejercido exclusivamente por hombres, aun cuando, con el paso del tiempo, algunas mujeres intentaron romper ese cerco. Fue hasta 2021 cuando Evelyn Salgado Pineda cruzó esa frontera histórica y asumió la gubernatura, convirtiéndose no solo en la primera mujer en ocupar el cargo, sino también en una de las más jóvenes en hacerlo.

Antes de ella, los intentos femeninos por llegar al poder fueron escasos y, durante décadas, simbólicos. En 1986, María de la Luz Gama Santillán se convirtió en la primera mujer en postularse a la gubernatura de Guerrero, abanderada por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana. No ganó, pero abrió una grieta en una estructura política profundamente masculina. Años después, en 2005, Porfiria Sandoval Arroyo compitió por el Partido Acción Nacional frente al entonces poderoso Zeferino Torreblanca Galindo. Su candidatura, como la de su antecesora, no tuvo posibilidades reales de triunfo, pero dejó constancia de que el camino ya había comenzado a trazarse.

El momento decisivo

El parteaguas llegó en 2015, cuando Beatriz Mojica Morga fue postulada por el PRD en coalición con el PT. Por primera vez, una mujer no solo aparecía en la boleta, sino que tenía opciones reales de ganar. Su campaña marcó un momento clave: el electorado guerrerense empezaba a mirar con seriedad la posibilidad de un gobierno encabezado por una mujer.

Seis años más tarde, el escenario político dio un giro inesperado. En medio de una tormenta electoral y jurídica, la candidatura de Félix Salgado Macedonio fue revocada, y de ese vacío emergió la figura de su hija, Evelyn Salgado Pineda. Sin experiencia política previa, sin haber ocupado cargos de elección popular y con un tiempo mínimo para recorrer el estado, fue lanzada a una contienda que parecía improbable. Sin embargo, contra todo pronóstico, ganó.

Evelyn Salgado derrotó a la coalición PRI-PRD y a las candidatas Ruth Zavaleta (Movimiento Ciudadano), Dolores Huerta Valdovinos (PES) y Lilia Garzón Bernal (PAN). Con apenas 39 años, asumió la gubernatura de uno de los estados más complejos del país, cargando no solo el peso de la historia, sino también la sombra permanente de su apellido.

Los problemas estructurales

Desde el inicio de su mandato, la realidad no dio tregua. Guerrero arrastra problemas estructurales profundos: pobreza, desigualdad, rezago social e impunidad. A estos desafíos históricos se sumaron golpes naturales devastadores. En 2023, el huracán Otis sacudió al estado; en 2024, John dejó severas afectaciones, especialmente en municipios de la Costa Chica; en 2025, el huracán Eric volvió a golpear esa región, y recientemente, un sismo de magnitud 6.5 estremeció nuevamente a comunidades de la Costa Chica y otras zonas del estado.

Como telón de fondo, la violencia y la inseguridad han seguido marcando la vida cotidiana. Grupos del crimen organizado mantienen control territorial en regiones como Tierra Caliente, la Zona Centro y otras áreas estratégicas, configurando uno de los escenarios más complejos para cualquier gobierno estatal.

Equilibrio y gobernabilidad

En medio de ese contexto adverso, Evelyn Salgado ha buscado mantener equilibrio político y gobernabilidad. Su discurso ha insistido en la transformación, en la presencia territorial y en la coordinación con el gobierno federal. Hace apenas unos días, durante el primer abanderamiento del año, convocó a redoblar esfuerzos para consolidar la transformación de Guerrero, consciente de que el tiempo corre.

Le quedan dos años de gobierno. El reto mayor no será menor: garantizar un proceso electoral limpio, imparcial y sin dados cargados, incluso frente a aspiraciones internas como las del senador Félix Salgado Macedonio, su propio padre. De cómo enfrente ese momento dependerá, en buena medida, no solo el cierre de su administración, sino el lugar que ocupará en la historia política de Guerrero.

Porque si algo ha dejado claro su llegada al poder es que, en Guerrero, las mujeres ya no solo participan: gobiernan, incluso en medio de las tormentas.

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