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Washington.- Cuatro semanas después de que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el gobierno iraní está tan desarticulado que sus propios negociadores no saben bien qué pueden ofrecer ni a quién consultarle, según funcionarios con acceso a evaluaciones de inteligencia de EU y países occidentales, citados por el diario The New York Times.
El problema tiene un origen concreto: desde el primer ataque, Israel mató al líder supremo Ali Jamenei y a gran parte del gabinete de seguridad iraní. En las semanas siguientes, decenas de funcionarios de alto y mediano nivel también murieron. Los que sobrevivieron no pueden reunirse en persona ni hablar por teléfono con libertad, porque temen que sus comunicaciones sean interceptadas por inteligencia israelí y que eso los convierta en blancos de nuevos bombardeos.
Esa parálisis tiene consecuencias directas en las negociaciones que la administración Trump quiere cerrar rápido. Los enviados iraníes que sí aparecen en las mesas de diálogo pueden no saber qué está dispuesto a ceder su gobierno, porque simplemente no tienen forma de preguntarlo.
Para complicar más el panorama, los funcionarios de EU señalan que los sectores más radicales de los Guardias Revolucionarios Islámicos han ganado influencia dentro de Irán, por encima incluso del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien no ha aparecido en público y se presume que resultó herido durante los ataques.
A pesar del caos, Irán ha demostrado que todavía puede atacar. La semana pasada lanzó misiles y drones contra la base aérea Prince Sultan, en Arabia Saudita. Sin embargo, los contraataques han sido menores de lo que podrían haber sido, porque los comandos regionales actúan por su cuenta, sin coordinación entre ellos ni con Teherán.
Trump ha expresado su frustración públicamente. El lunes amenazó con atacar la isla de Kharg, principal punto de exportación de petróleo iraní, y también advirtió que podría bombardear plantas eléctricas, pozos petroleros y plantas desalinizadoras si no se cierra un acuerdo pronto y si el Estrecho de Ormuz continúa cerrado.
Exfuncionarios estadounidenses consultados por el NYT consideran que Irán solo negociará en serio cuando el daño económico sea suficientemente grave. Por ahora, dicen, Irán todavía no siente que está perdiendo.