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Con una sobria producción a cargo de la compañía Chin-Ke-Kee- Films, que dirige Néstor Galván, se llevó a cabo el estreno mundial de la puesta en escena “Vuelo 2403” dentro de las XXVIII Jornadas Alarconianas que se desarrollan en Taxco, Guerrero.
El Corral Contemporáneo del Teatro Juan Ruiz de Alarcón fue el escenario para la pieza teatral protagonizada por el actor Dagoberto Gama, quien aseguró que todo actor que se precie de serlo, sin distingos de nacionalidad, debe tener claro el peso del compromiso social que representa actuar ante un gran público.
Tan pronto como el histrión nacido en Coyuca de Catalán, Guerrero, arribó a esta ciudad para escenificar la pieza referida, un nutrido grupo de personas le dio la bienvenida, luego de reconocerlo como el primer actor que ha participado en películas nacionales de éxito como “Amores perros”, “El violín” y “El infierno”, las cuales le granjearon popularidad.
En declaraciones posteriores, dejó ver su sentir en torno a la actual situación que se vive en esta entidad, en México y en el mundo, al expresar que observa dolor y sufrimiento en diversos sectores de la sociedad, así como tristeza.
Sin embargo, añadió, muchas personas sienten impotencia por no poder parar la violencia, “aunque cada quien hace lo posible”.
Consecuentemente, el actor reconoció que a partir de la exigencia que la misma sociedad hace a las autoridades del ramo en todo el país es como ahora se tienen actividades como las ya consolidadas Jornadas Alarconianas que este año llegan a su edición XXVIII. “Eso ha garantizado cada día más el acceso generalizado al arte y la cultura”, puntualizó.
En ese sentido, reiteró que ser actor no significa sentirse en los cuernos de la Luna tan sólo por aparecer en la pantalla de la televisión o por actuar en el escenario. Tampoco lo es dar autógrafos o tomarse la foto del recuerdo con el público. “El compromiso del buen actor es actuar siempre, dentro y fuera del escenario, con plena conciencia de lo social”.
Para el actor, la cultura representa, desde tiempos inmemoriales, el enorme motor del desarrollo de la sociedad y el país, cualquiera que éste sea. “El arte es detonador de felicidad y de gozo, y también de creación de la conciencia responsable que hace ciudadanos sanos, nobles, valientes, responsables y comprometidos con su entorno”.