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Guerrero.- La guerra en Guerrero ya no solo se libra a ras de suelo; ahora cae del cielo. Habitantes de la comunidad de El Charco, en Tecoanapa, vivieron este lunes una jornada de pesadilla cuando drones cargados con explosivos y ráfagas de fusiles automáticos convirtieron sus calles en un campo de batalla.
El drama humano se concentró en los docentes de la región. A través de redes sociales, un grupo de maestros lanzó un S.O.S. desesperado: refugiados en casas particulares y con los techos de sus escuelas perforados por las balas, pidieron ayuda a los tres niveles de Gobierno para poder salir de la zona y llegar a la cabecera municipal.
"Estamos atrapados... pedimos el apoyo para salvaguardar nuestra integridad", publicaron en la página Noticias Tecoanapa.
Aunque un convoy militar arribó al mediodía para intentar retomar el control, el sentimiento en la comunidad no es de alivio, sino de zozobra. Los pobladores saben que la presencia del Ejército es, muchas veces, un paréntesis.
El temor es unánime: en cuanto los soldados se retiren, el grupo delictivo de "Los Ardillos" y la policía ciudadana de la UPOEG retomarán su disputa territorial, iniciada en enero pasado, dejando de nuevo a los civiles en medio del fuego cruzado.