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Cuba.- El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, advirtió que Estados Unidos ha emprendido una nueva fase de presión militar y psicológica contra Venezuela, señalando la existencia de una “persistente interferencia electromagnética” en el espacio aéreo del Caribe, coincidiendo con el masivo despliegue militar estadounidense en la región. Según el diplomático, estas maniobras representan una escalada abierta para derrocar por la fuerza al Gobierno legítimo de Venezuela.
Rodríguez denunció en la red X que la interferencia forma parte del “ofensivo y extraordinario” operativo militar que Washington ha activado, una acción que Caracas interpreta como un intento directo de control geopolítico y económico sobre el país sudamericano.
La Administración de Donald Trump intensificó este viernes la tensión al anunciar el cierre total del espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela, medida que encaja dentro de la operación militar conocida como “Lanza del Sur”. Caracas, junto con varios gobiernos y organismos internacionales, ha rechazado enérgicamente este movimiento, calificándolo de provocación extrema y de violación de la soberanía venezolana.
Un pretexto conocido: el “narcotráfico”
Estados Unidos sostiene que su despliegue militar responde a una supuesta lucha contra el narcotráfico y acusa, sin pruebas, al presidente venezolano Nicolás Maduro de liderar un cartel criminal. Sin embargo, informes de la ONU y de la propia DEA contradicen esta narrativa, señalando que Venezuela no es una vía principal del tráfico de drogas hacia territorio estadounidense, dominado mayoritariamente por la ruta del Pacífico.
Pese a ello, la operación militar estadounidense ya ha incluido bombardeos contra embarcaciones que resultaron en decenas de muertos. Sin evidencia de que se tratara de narcotraficantes, expertos internacionales han catalogado estos actos como “ejecuciones sumarias” contrarias al derecho internacional.
Ante estas acusaciones, el Gobierno de Venezuela ha articulado una respuesta firme, denunciando la construcción de una campaña de desprestigio diseñada para justificar “cualquier agresión” y facilitar un cambio de régimen que permita a Washington controlar las vastas reservas petroleras y gasíferas venezolanas —entre las más grandes del mundo—.
El presidente Maduro afirmó que estas acciones forman parte de una estrategia sistemática de guerra psicológica y agresión imperialista, que ya suma 17 semanas consecutivas. Pese a ello, destacó la resistencia y conciencia del pueblo venezolano, así como la estructura política, social y militar que ha logrado consolidarse frente a las presiones externas.
Rechazo internacional
Las denuncias de Caracas han encontrado eco global: Rusia, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, y los gobiernos de Colombia, México y Brasil han expresado preocupación y condena ante el incremento de acciones militares estadounidenses, alertando sobre los riesgos de desestabilización regional.