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Estados Unidos.- El gobierno de Estados Unidos dio un nuevo paso en su estrategia de seguridad para América Latina al poner en marcha una fuerza militar multinacional integrada por 18 países de la región. El proyecto será coordinado por el Comando Sur y busca aumentar la cooperación entre las fuerzas armadas de los gobiernos participantes.
Cooperación militar regional
De acuerdo con el Comando Sur, la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental concentrará labores de inteligencia, vigilancia y planeación operativa para enfrentar a organizaciones criminales transnacionales.
El general Francis L. Donovan afirmó que el objetivo es mantener una presión constante contra las redes que representan una amenaza para la seguridad compartida.
La coordinación quedó bajo el mando del general de división Kevin Jarrard, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Entre los países incorporados aparecen Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Perú, además de otros aliados del continente.
Crecen las críticas
El despliegue forma parte del programa Escudo de las Américas, impulsado por el presidente Donald Trump desde marzo. La estrategia contempla entrenamiento conjunto, intercambio de información, operaciones marítimas y capacidad de respuesta ante desastres y crisis humanitarias.
Sin embargo, el plan también enfrenta cuestionamientos. Legisladores demócratas, entre ellos Tim Kaine, pidieron revisar las operaciones militares realizadas por el Pentágono contra presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
El senador sostuvo que "la administración Trump probablemente asesinó ilegalmente a personas que no están involucradas en el narcotráfico" y exigió detener una estrategia que calificó como ilegal, costosa e ineficaz.
En paralelo, organizaciones y familiares de migrantes reclamaron una investigación por la muerte del salvadoreño Edwin López Cornejo en un centro de detención de inmigración en Nueva Jersey, al denunciar que no recibió atención médica adecuada para tratar su diabetes.
El caso volvió a colocar bajo escrutinio las políticas migratorias y de seguridad implementadas por la administración estadounidense.