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Washington / Sídney.— Estados Unidos planea reforzar su presencia militar en el Pacífico mediante el despliegue de hasta cuatro submarinos nucleares en la base australiana HMAS Stirling, según informó The Wall Street Journal. La medida busca garantizar capacidad de reacción ante un eventual conflicto con China por Taiwán y proteger las operaciones estratégicas de la Marina, actualmente concentradas en Guam y Hawái.
La base australiana serviría como un “refugio seguro” en caso de que instalaciones en Guam resulten vulnerables a ataques de misiles chinos, señaló el contraalmirante estadounidense Lincoln Reifsteck. Además, permitiría realizar mantenimiento y reparaciones de submarinos sin tener que regresar al territorio continental de Estados Unidos (EU), acelerando su regreso a operaciones en escenarios de tensión regional.

“Contar con esta geografía para complementar lo que tenemos en Guam y Pearl Harbor permitirá que la Marina vuelva a la acción más rápido”, dijo Reifsteck durante una visita reciente a HMAS Stirling.
La ubicación de la base australiana también es estratégica por su proximidad al mar de la China Meridional, otro foco de tensión en la región. La iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio de Washington para garantizar la seguridad de las rutas marítimas y mantener superioridad militar frente a Beijing.
El plan coincide con un contexto internacional tenso, en el que aliados y socios de Estados Unidos —como Australia— refuerzan su coordinación militar, mientras que la diplomacia global observa los movimientos en la región Asia-Pacífico.
En paralelo, la agenda estadounidense enfrenta otros desafíos internacionales: el presidente argentino, Javier Milei, suspendió un viaje a EU para participar en un encuentro empresarial con Donald Trump, y la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, calificó como “orgullo europeo” los abucheos dirigidos al vicepresidente estadounidense James D. Vance durante la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno, en un contexto de tensas relaciones transatlánticas.
Estos eventos muestran que, mientras Washington busca reforzar su presencia militar en Asia-Pacífico, enfrenta también críticas y fricciones diplomáticas con aliados tradicionales, lo que refleja un panorama global marcado por rivalidades estratégicas y conflictos de imagen internacional.
