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Ciudad de México.- La gordofobia es un sistema de opresión que va más allá del gusto personal o la apariencia física y afecta la vida diaria de las personas, advirtió Patricia Matus Alonso, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades. Durante una conferencia académica, explicó que este fenómeno impone un solo tipo de cuerpo como válido y genera sufrimiento físico y emocional.
La especialista señaló que la gordofobia opera como una red de violencias normalizadas que se reproduce en espacios públicos y privados, como consultorios médicos, escuelas y la industria de la moda. En estos ámbitos se refuerza la idea de que sólo la delgadez es sinónimo de salud, belleza y aceptación social.
Estudio revela impacto emocional de la discriminación por peso corporal
Como parte de su investigación, Matus Alonso documentó experiencias de mujeres del Istmo de Tehuantepec, donde históricamente la gordura se asociaba con bienestar. Sin embargo, esa visión está cambiando entre generaciones jóvenes, influenciadas por discursos globales difundidos por internet, políticas públicas y mensajes médicos.
La investigadora explicó que esta presión constante produce malestar emocional y corporal. Entre los efectos mencionó tristeza, ansiedad, alteraciones menstruales y sensación de rechazo social. Subrayó que este padecer “no tiene un origen biológico, sino social”, ya que proviene de normas que regulan cómo debe verse un cuerpo aceptable.
En el ámbito sanitario, advirtió que la búsqueda de salud puede transformarse en mecanismos de control corporal que aumentan el sufrimiento, al reducir el bienestar a un número en la báscula. A esto se suman prácticas como la vigilancia del cuerpo, el consumo de productos para adelgazar y el culto al ejercicio extremo.
Frente a este escenario, la académica planteó la necesidad de impulsar formas de resistencia, como el movimiento body positive, la revaloración de vestimentas regionales y la construcción de ideales de belleza locales que reconozcan la diversidad corporal.
Datos de la Instituto Nacional de Salud Pública indican que entre 2020 y 2023 la obesidad en adultos pasó de 36.1 % a 37.1 %. El grupo con mayor prevalencia fue el de 40 a 59 años, con 44.6 %. El aumento fue más marcado en hombres, especialmente en obesidad severa.