Tabla de contenido
Acapulco, Guerrero.— Acapulco vive con dos amenazas permanentes. Los sismos que se originan frente a las costas de Guerrero y los huracanes que cada año ponen a prueba una infraestructura que, en muchos casos, fue construida sin considerar los riesgos del terreno.
El arquitecto e investigador Orlando Lozano advirtió que, después de desastres como el sismo de 2021 y el huracán Otis, quedó claro que los mayores daños no siempre ocurren por la fuerza del fenómeno, sino por la vulnerabilidad de las construcciones y el crecimiento urbano en zonas de riesgo.
Colonias enfrentan riesgos distintos
Explicó que no todo Acapulco enfrenta el mismo peligro. Mientras la franja de la bahía concentra edificios altos que deben cumplir criterios estructurales específicos, en colonias asentadas sobre laderas o barrancas existe un mayor riesgo de deslaves, hundimientos o fallas derivadas de construcciones informales.
Añadió que muchas viviendas fueron ampliadas con el paso de los años sin supervisión técnica, agregando niveles, losas o muros que modifican la estructura original y aumentan el riesgo durante un sismo.
Viviendas requieren revisión estructural
El especialista señaló que una de las principales tareas pendientes es revisar el estado de las viviendas construidas hace décadas, especialmente aquellas que ya presentan grietas, humedad, asentamientos o daños acumulados tras sismos y huracanes recientes.
También recomendó consultar los Atlas de Riesgo antes de comprar un terreno o construir, ya que existen zonas donde coinciden amenazas por sismos, escurrimientos, inundaciones y deslizamientos, un escenario frecuente en varias colonias del puerto.
Prevención va más allá del simulacro
Lozano consideró que la prevención no debe limitarse a participar en simulacros. También implica reforzar viviendas cuando sea necesario, evitar construir en cauces o laderas inestables, conocer las rutas de evacuación y contar con un plan familiar para responder tanto a un sismo como a un huracán.
Indicó que Acapulco necesita fortalecer la cultura de la construcción segura y del mantenimiento preventivo, porque reducir la vulnerabilidad de la infraestructura es una de las medidas más efectivas para disminuir pérdidas humanas y materiales cuando ocurre una emergencia.