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Ciudad de México.- El Senado de la República, ese recinto que presume de ser la "Legislatura de la Paridad", se convirtió en el escenario de un penoso episodio de violencia política de género. La protagonista: Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan. Los antagonistas: una bancada de Morena que prefirió el grito tribal antes que la empatía básica.
El "goyo" de la impunidad
Apenas unos minutos después de que el senador Emanuel Reyes Carmona presentara a Quiroz, el aire se llenó de un coro ensordecedor: “¡Morón! ¡Morón!”.
No eran gritos de alegría, eran dardos. Los legisladores vitoreaban a su colega Raúl Morón, a quien la propia Quiroz ha pedido investigar como uno de los presuntos responsables del asesinato de su exesposo, Carlos Manzo, ocurrido el año pasado. En lugar de guardar un silencio respetuoso frente a una mujer que busca justicia, los senadores eligieron marcar territorio.
"Es normal y es de esperar": La resignación ante el machismo
Cuestionada sobre si esta embestida coral era un acto de machismo puro y duro, la alcaldesa de Uruapan no se anduvo con rodeos, aunque su respuesta dejó un sabor amargo por la normalización de la violencia en los pasillos del poder:
“Pues a lo mejor sí. Si nos basamos en cómo actúan ellos o cómo están acostumbrados a actuar, pues es normal y es de esperar”, sentenció Quiroz con una calma que evidencia lo acostumbrada que está la clase política femenina a ser amedrentada.
La política del "bully"
Para Quiroz, el objetivo de los morenistas fue claro: incomodar y humillar. Sin embargo, la alcaldesa se mantuvo firme, recordando que su visita era para honrar la memoria y las amistades de Manzo, no para rendir pleitesía a quienes hoy ostentan el poder.
Radiografía de una sesión hostil:
- La provocación: Gritos coordinados a favor de un señalado en un caso de homicidio.
- El mensaje: "Aquí mandamos nosotros y protegemos a los nuestros".
- La respuesta: Una alcaldesa que se niega a quedar bien con quienes usan el ruido para tapar las investigaciones.
Este incidente deja una pregunta incómoda en el aire: ¿De qué sirven las cuotas de género y los discursos feministas si, ante la primera mención de justicia, la respuesta del partido oficialista es el pacto patriarcal en su forma más ruidosa y vulgar?