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Ciudad de México.- El proceso interno de Morena para definir la Coordinación de Defensa de la Transformación en Guerrero ha entrado en una fase crítica de desgaste. Mantener una contienda que inició el pasado 22 de junio y se prolongará hasta el 31 de diciembre abre un periodo de seis meses que, más allá de medir liderazgos, amenaza con dejar fracturas profundas en la estructura partidista de cara a 2027. La cuestión de fondo no es únicamente quién ganará la encuesta, sino en qué condiciones quedará el partido para enfrentar la elección y, eventualmente, gobernar.
Frente a este escenario, han comenzado a emerger señales que apuntan hacia la necesidad de un acuerdo político. La disposición del rector con licencia Javier Saldaña Almazán para ceder su espacio en favor de la unidad, los llamados de la senadora Beatriz Mojica a evitar la guerra sucia y la reciente reunión «Guerrero Ejemplo de Unidad» en Acapulco —con la presencia de la dirigencia estatal encabezada por Jacinto González Varona, representantes del CEN como Irugami Perea, Yolanda Domínguez y Eloísa Hernández, además de aspirantes como la propia Beatriz Mojica, Rogelio Ortega, Zeferino Gómez y Aidé Ibarez— sugieren que la búsqueda de una salida consensuada no es una hipótesis lejana ni descabellada.
Si, como señalan versiones internas, existe una ventaja de tres a uno entre quien encabeza las mediciones y su perseguidora más cercana, prolongar la confrontación podría carecer de sentido estratégico.
Base Sexta de la Convocatoria, permite coordinación de unidad
Sin transgredir los estatutos ni cancelar necesariamente la posibilidad de una medición, Morena tendría la oportunidad de aprovechar la fuerza de sus perfiles más competitivos —Beatriz Mojica, Abelina López, Esthela Damián, Pablo Amílcar Sandoval, Javier Saldaña y Rogelio Ortega—, sumados al peso político ineludible de Félix Salgado Macedonio, para transitar de la disputa individual a la construcción de una plataforma de gobierno.
Además, esta posibilidad encuentra un cauce en la propia convocatoria. La Base Sexta establece que, si la Comisión Nacional de Elecciones aprueba un solo registro para el ámbito territorial correspondiente, este tendrá carácter definitivo, sin necesidad de transitar por la fase de encuestas.
Guerrero no requiere solo una candidatura, sino un proyecto integral capaz de atender el rezago social y la pobreza extrema bajo un enfoque de pertinencia regional que responda a las realidades de Acapulco, la Montaña, la Costa Chica, la Costa Grande, Tierra Caliente, el Centro y el Norte. La articulación de estos liderazgos permitiría poner sobre la mesa diagnósticos y propuestas técnicas en materia de economía, seguridad, turismo, desarrollo municipal, derechos de los pueblos originarios y afromexicanos, infraestructura y política cultural.
Captura de Aguirre podría reagrupar al viejo PRI
Esta cohesión también resulta relevante ante el escenario externo. Aunque el PRI atraviesa un periodo de debilidad, no está erradicado, y la reciente detención del exgobernador Ángel Aguirre Rivero vuelve a mover las aguas en torno a una figura que, aun sin militancia formal en el partido, mantiene vínculos e influencia en redes políticas locales que podrían contribuir a una eventual reconfiguración de la oposición. Permitir cinco meses de confrontación mediática interna podría, desgaste logístico y material, es otorgar oxígeno a las fuerzas opositoras.
La propuesta de una coordinación de unidad no implica una imposición a espaldas de la militancia, sino la posibilidad de que Morena encuentre una salida política que evite un triunfo que herede un partido dividido. Más que cinco meses de pleito, Guerrero exige que sus principales figuras demuestren desde ahora la capacidad de construir acuerdos y transformar la contienda interna en un proyecto de gobierno cohesionado.