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El SAT se lava las manos: "Somos técnicos, no políticos", dice tras revocación masiva de ONGs

Hacienda justifica la baja de 270 asociaciones civiles alegando falta de "rigor científico", pero evita explicar los criterios para las nuevas donatarias "amigas".

A los enemigos les piden excesos de documentos, a los amigos nada.
A los enemigos les piden excesos de documentos, a los amigos nada.

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Ciudad de México.- En medio de una tormenta de críticas por lo que parece ser una "limpia" de organismos críticos al gobierno, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) salió a dar su versión. La narrativa es simple: no es persecución, es burocracia.

Gari Flores Hernández, administrador general de Recaudación, fue tajante al ser cuestionado sobre si existe un móvil político tras la revocación de 270 asociaciones civiles para recibir donativos deducibles: "En el SAT no vemos razones sociales, no vemos socios", afirmó, asegurando que el organismo actúa como una máquina técnica que solo marca casillas de requisitos.

La "trampa" del rigor científico

La principal razón que dio el SAT para dejar a estas organizaciones sin el beneficio del deducible (que permite a los donantes recuperar parte de su dinero vía impuestos) es la falta de un documento que avale sus investigaciones como "de carácter científico".

Según el fisco, estas agrupaciones —entre las que destacan el IMCO, Mexicanos Primero y México Evalúa— cayeron en falta debido a la nueva Ley de Ciencia. Sin embargo, lo que el SAT presenta como un simple trámite pendiente, para las organizaciones es una barrera que asfixia su financiamiento, justo en un clima de constante confrontación desde la tribuna pública.

Lo que el SAT "no ve" (o no quiere ver)

Aunque el funcionario reiteró que el SAT es "ciego" ante los nombres de los dueños o el giro de las asociaciones, la realidad cuenta otra historia que la autoridad evitó profundizar:

  • El silencio sobre las "nuevas": Mientras se exige rigor extremo a ONGs con décadas de trayectoria, el SAT no explicó cómo asociaciones civiles recién creadas —algunas vinculadas a personajes cercanos al círculo presidencial— logran obtener el registro de donataria autorizada sin acreditar una labor social de peso o años de trabajo.
  • El "derecho de audiencia" como defensa: El SAT insiste en que se les dio tiempo para subsanar errores y que, si cumplen con el papelito de "ciencia", podrán volver. No obstante, el proceso puede tardar hasta tres meses, tiempo suficiente para desestabilizar las finanzas de cualquier proyecto ciudadano.
  • ¿Institución técnica o brazo ejecutor? Al decir que "no entran en detalles" sobre a qué se dedican las asociaciones, el SAT evade la responsabilidad de explicar por qué el criterio es tan rígido para los críticos y, aparentemente, tan flexible para los aliados.

¿Qué significa esto para las ONGs?

La revocación no les prohíbe recibir dinero, pero sí les quita el "atractivo fiscal". En términos llanos: si quieres donar a una de estas causas, ya no podrás restarlo de tus impuestos. Para el SAT, esto es solo una cuestión de "orden público e interés social"; para la sociedad civil, parece un mensaje claro de control.

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