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Ciudad de México.- La sucesión en el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no es una simple disputa de plazas; es la formación de un estado militar paralelo. Según la carpeta de investigación FED/FEMDO/FEITATAJAL/0001023/2024, el hombre destinado a quedarse con el trono es Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias "El Sapo" o "El 090", un operador que ha llevado la violencia a niveles de disciplina guerrillera.
Un ejército de élite: del monte colombiano a Jalisco
Lo que hace a "El Sapo" el candidato más peligroso no es solo su cercanía con "El Mencho", sino su estructura de seguridad digna de un jefe de Estado en guerra:
- Mercenarios internacionales: Su guardia personal está integrada por exguerrilleros de las FARC, exmilitares y marinos, entrenados por "El Chocolate" (experto táctico guatemalteco) y "El Meca" (especialista en minas y drones).
- Fanatismo y culto: Testigos protegidos como "Piscis" revelan que sus subordinados deben referirse a él como "Sagrado Señor" o "Santo Señor", evidenciando un control psicológico y casi religioso sobre su tropa.
- Ceguera tecnológica: Para evitar ser rastreado, Mendoza Gaytán prohíbe el uso de teléfonos y castiga cualquier filtración con la ejecución de la familia del delator.
El mapa del adiestramiento
La investigación de la FGR identifica al menos nueve municipios de Jalisco (desde Puerto Vallarta hasta Tala y Ameca) que funcionan como campos de entrenamiento. En estos centros, los reclutas no solo aprenden a disparar, sino que reciben instrucción intensiva en fabricación de explosivos y asesinatos selectivos.
La baraja de la muerte: ¿Quién lleva la ventaja?
Aunque García Harfuch y la SSPC tienen en la mira a cuatro sucesores, el testimonio de los desertores apunta a que "El Sapo" ya "se maneja" como el dueño del cártel. Los otros nombres en la lista son:
- "El Jardinero": El estratega que pactó con "Los Chapitos".
- "El 03": El hijastro de Oseguera Cervantes y líder del Grupo Élite.
- "El RR": El jefe regional que incendió Guadalajara.
- "El Tío Lako": El poder absoluto en la frontera con Michoacán.
La pregunta que queda en el aire es: ¿Cómo es posible que con centros de adiestramiento plenamente identificados en municipios turísticos y rurales, la estructura de "El Sapo" siga operando con total impunidad?