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Acapulco, Guerrero.- El reciente regaño público que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, dirigió a diputadas y diputados locales de Morena en Baja California no fue un hecho menor ni un simple llamado circunstancial. Por el contrario, puede leerse como una señal política clara y anticipada para las y los morenistas de las entidades donde el partido gobierna y mantiene mayoría en los congresos locales, especialmente en aquellas que renovarán gubernatura en 2027, como Guerrero.
La visita presidencial a Baja California dejó anuncios y reuniones de trabajo, pero fue una frase la que marcó el tono político del encuentro y rápidamente se volvió viral: “¡Todos ustedes a trabajar más con la gente!”. El mensaje fue directo, sin matices ni rodeos. Sheinbaum llamó a las y los legisladores a conducirse con responsabilidad, congruencia y, sobre todo, con cercanía real a la ciudadanía, y es que el motivo del enojo de la presidenta (aclarado hoy en La Mañanera) fue el abandono y precariedad en que viven comunidades de San Quintín y la nula atención a sus problemas por parte de legisladores y autoridades locales.
Este regaño público dejó en claro que la presidenta no será una espectadora pasiva del desempeño de Morena en los estados. Por el contrario, estará atenta a los resultados, al trabajo territorial y a la congruencia política de quienes dicen representar el proyecto de la Cuarta Transformación.
En este contexto, resulta interesante preguntar si las y los diputados locales y federales de Morena en Guerrero están cumpliendo su responsabilidad de trabajar de manera permanente y cercana con la ciudadanía, o si han optado por refugiarse en la comodidad de las disputas internas, los litigios políticos y las confrontaciones estériles con compañeros que hoy encabezan gobiernos municipales.

De igual forma, vale la pena preguntar si la dirigencia estatal del partido tiene como prioridad real la consolidación del llamado segundo piso de la Cuarta Transformación y la defensa de la soberanía en plazas públicas, resultado de las tensiones con Estados Unidos y anunciada la semana pasada por el Senador Raúl Morón Orozco tras un encuentro con Rogelio Ortega Martínez, -aspirante a candidato de Gobernador por Morena- o si, en los hechos, el papel de la dirigencia estatal morenista se reduce a cerrar las puertas de Morena a otros liderazgos, con una narrativa retórica que encubre la falta de trabajo territorial, la ausencia de resultados y una preocupante inclinación por la simulación política.
No es casualidad que en meses recientes se haya dado una reunión entre Raúl Morón Orozco, Alfonso Ramírez Cuéllar y Héctor Ulises García Nieto con la presidenta Claudia Sheinbaum. En ese encuentro, el llamado fue claro: intensificar la presencia en territorio, consolidar el segundo piso de la Cuarta Transformación, fortalecer la cercanía con la gente y dejar atrás la simulación política.
Video del regaño presidencial.
El regaño a los diputados morenistas de Baja California debería funcionar como una alerta temprana para la clase política de Morena en Guerrero. Persistir en el “fuego amigo”, en la exclusión de liderazgos, en los vetos morales y en las disputas internas no solo debilita al partido, sino que puede conducir a un aislamiento político del movimiento, justo en un momento clave de definición rumbo a 2027, en donde además se realizará la revocación del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El fondo del mensaje presidencial es contundente: la presidenta ya tiene la mirada puesta en la ruta del próximo proceso electoral. Sabe perfectamente quiénes están trabajando en territorio y quiénes solo simulan. Y el margen para la simulación, todo indica, se está agotando.