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México.- La batalla por Coahuila no terminó en las urnas; apenas se mudó a los tribunales y a las oficinas de inteligencia financiera. El partido Morena ha lanzado una ofensiva judicial y mediática de gran calado al impugnar el 22.6% de las casillas del estado (962 en total), acusando una maquinaria de viejas y nuevas mañas por parte de la oposición para torcer el resultado electoral.
En un duro comunicado, el partido guinda denunció un catálogo completo de irregularidades: desde la violencia política de género, la intimidación y el uso de programas sociales, hasta un presunto rebase de topes de campaña por parte de los candidatos del PRI. Sin embargo, lo que ha encendido las alarmas de la narrativa oficialista es una modalidad que mezcla la tecnología con el viejo clientelismo: la supuesta compra y coacción del voto mediante códigos QR.
De los tribunales a la UIF
Para Morena, el asunto no es una simple pataleta de perdedor. El oficialismo ya interpuso una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FISEL) de la FGR, recordando que la compra del voto es un delito grave. Pero el movimiento más estratégico fue acudir a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para rastrear la ruta del dinero que financió el sofisticado sistema de los códigos QR.
“En el pasado proceso electoral, fueron innumerables los casos en los que esta práctica reprochable se llevó a cabo”, sentenció la dirigencia de Morena, exigiendo que las autoridades financieras y judiciales actúen sin miramientos.
Alito Moreno responde: "Ambición sin límites"
La respuesta desde el búnker tricolor no tardó en llegar y lo hizo con el habitual tono combativo de su dirigente nacional. Alejandro 'Alito' Moreno Cárdenas salió en defensa de la victoria de su partido, asegurando que "Coahuila ya decidió y su decisión se hace valer".
Para el líder del PRI, la megaimpugnación del partido oficialista no es más que un berrinche político para no aceptar los números reales del cómputo.
“La democracia no es un juego que se acomoda al gusto del poder. Si la ciudadanía habló, se respeta. Punto", reviró Moreno Cárdenas. "Lo que estamos viendo es un intento claro por presionar instituciones y fabricar narrativas para justificar su derrota. Eso no es política, es ambición sin límites”.
Con Morena exigiendo abrir las cuentas bancarias y el PRI atrincherado defendiendo cada acta, el escenario en Coahuila promete convertirse en el primer gran laboratorio de resistencia civil y litigio electoral de la temporada.