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Ciudad de México.— Empresas y equipos científicos de casi 30 países están perforando el subsuelo en busca de depósitos naturales de hidrógeno, un gas que podría convertirse en una fuente de energía de bajas emisiones si se demuestra que existen reservas suficientemente grandes y económicamente explotables.
La carrera, descrita por la revista Nature, busca encontrar lo que se conoce como hidrógeno geológico o hidrógeno natural: gas que se forma y permanece atrapado en determinadas estructuras del subsuelo, sin necesidad de producirlo industrialmente.
La expectativa ha comenzado a atraer fuertes inversiones. Según Nature, desde 2023 los fondos de capital de riesgo han destinado cerca de 500 millones de dólares a la búsqueda de estos depósitos.
Un recurso que durante décadas se creyó imposible
El interés resulta particularmente llamativo porque durante mucho tiempo los geólogos consideraron poco probable que el hidrógeno pudiera acumularse en cantidades aprovechables.
El hidrógeno puede generarse de manera natural cuando el agua reacciona con rocas ricas en hierro, mediante procesos como la serpentinización. También puede producirse cuando la radiación natural asociada con elementos como el uranio y el torio descompone moléculas de agua.
El problema es que el hidrógeno es muy móvil y reactivo. Puede ser consumido por microorganismos y participar en otras reacciones químicas antes de llegar a formar un depósito. Sin embargo, descubrimientos realizados en Mali, Albania y otros lugares han obligado a reconsiderar esa antigua suposición. El Servicio Geológico de Estados Unidos reconoce actualmente que existen evidencias de acumulaciones naturales y que la exploración ya se desarrolla en varios países.
Uno de los casos que cambió la percepción científica ocurrió en Mali, donde fue identificado un depósito importante de hidrógeno. Otro caso se encuentra en una mina de cromita en Albania, donde se han registrado emisiones de hidrógeno de cientos de toneladas anuales.
La gran pregunta: ¿hay suficiente para explotarlo?
El potencial es enorme, pero todavía no está demostrado.
Un análisis citado por Nature estima que el subsuelo terrestre podría contener decenas de billones de toneladas de hidrógeno. Si una pequeña parte pudiera recuperarse de manera rentable, el recurso tendría capacidad para cubrir una parte importante de las necesidades energéticas durante décadas.
Pero los investigadores advierten que todavía se desconoce cuánto de ese hidrógeno está realmente concentrado en depósitos que puedan perforarse y explotarse comercialmente.
Un informe científico del USGS publicado este año señala que todavía existen importantes interrogantes sobre la velocidad con la que se genera el hidrógeno, cómo se desplaza por las rocas, dónde puede acumularse y cuánto tiempo permanece almacenado.
Las perforaciones podrían dar las primeras respuestas
La carrera ya pasó de la investigación de laboratorio a las perforaciones exploratorias.
En Kansas, Estados Unidos, la empresa H2Au y su socio 45-8 ENERGY avanzaron este año hacia la perforación de dos pozos en estructuras geológicas profundas, con el objetivo de evaluar tanto el potencial de hidrógeno como el de helio. El programa contempla pruebas posteriores para determinar si existe un flujo suficiente para una eventual producción.
También en Norteamérica, la compañía MAX Power reportó en septiembre nuevos resultados de perforaciones en Saskatchewan, Canadá, donde afirma haber encontrado concentraciones elevadas de hidrógeno natural en su proyecto Lawson. La empresa todavía debe realizar pruebas para determinar la composición del gas, su capacidad de producción y su viabilidad comercial.
Estos resultados son precisamente los que podrían determinar si el hidrógeno geológico pasa de ser una posibilidad científica a convertirse en una industria energética.
Podría ser más barato que producir hidrógeno verde
El atractivo económico está relacionado con la forma en que se obtiene.
Actualmente, gran parte del llamado hidrógeno verde se produce utilizando electricidad renovable para separar el hidrógeno y el oxígeno del agua. El proceso requiere grandes cantidades de energía y todavía enfrenta costos elevados.
El hidrógeno geológico, en cambio, ya se encuentra formado en el subsuelo. Si un depósito puede ser localizado y explotado mediante perforaciones convencionales, potencialmente se evitaría una parte importante de los costos asociados con su producción industrial.
Pero incluso los defensores de esta tecnología reconocen que todavía no está demostrado que pueda producirse a gran escala y a bajo costo. Un análisis publicado este mes por el Center for Climate and Energy Solutions señala que la exploración todavía debe demostrar que existen acumulaciones explotables capaces de competir económicamente una vez considerado todo el proceso de extracción y distribución.
El recurso también tiene límites
El entusiasmo científico no significa que el hidrógeno subterráneo sea una fuente energética ilimitada.
Una investigación publicada este año en Nature Communications encontró que algunos procesos naturales que generan hidrógeno en rocas del manto pueden producirlo a ritmos relativamente lentos. Los autores estiman que la formación de acumulaciones económicamente relevantes podría requerir miles o incluso decenas de miles de años.
Por ello, una de las principales incógnitas es determinar si los depósitos descubiertos funcionan como grandes reservas acumuladas durante largos periodos o si se trata de sistemas dinámicos que producen y liberan hidrógeno continuamente.
Por ahora, la respuesta sigue abierta.
La exploración de los próximos meses podría aportar información decisiva: si las perforaciones encuentran grandes cantidades de gas que puedan extraerse de manera constante y rentable, el hidrógeno natural podría abrir una nueva vía dentro de la transición energética. Si los depósitos resultan pequeños o difíciles de explotar, la expectativa podría quedar muy por debajo de las proyecciones más optimistas.
Lo que está ocurriendo, sin embargo, ya representa un cambio importante: el subsuelo dejó de ser considerado únicamente una fuente de petróleo, gas y minerales y comenzó a explorarse también como posible reservorio natural de hidrógeno.