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La historia de la civilización acaba de dar un salto hacia atrás de dimensiones asombrosas. Un equipo de investigadores ha descubierto que los humanos que convivieron con los neandertales en las cuevas de Europa ya utilizaban un sistema de comunicación visual complejo decenas de miles de años antes de que se inventara la escritura formal.
No eran simples garabatos: eran códigos de abstracción que sugieren que el cerebro humano ya estaba "programado" para el pensamiento simbólico mucho antes de lo que dictan los libros de texto.
El enigma de la cordillera Jura de Suabia
La investigación, publicada en la prestigiosa revista PNAS, se centra en el análisis de 260 reliquias recuperadas en una remota cordillera del suroeste de Alemania. Estos artefactos datan de la época en la que el Homo sapiens abandonaba África para asentarse en el continente europeo. La arqueóloga Ewa Dutkiewicz, del Museo de Prehistoria de Berlín, lideró un ambicioso proyecto para digitalizar más de 3.000 tallas geométricas y compararlas, mediante potentes algoritmos computacionales, con los sistemas de escritura más antiguos conocidos, como el protocuneiforme mesopotámico del 3000 a. C.
Lo que el equipo encontró fue una sorpresa mayúscula para la comunidad científica. Al contrastar los datos, descubrieron que el método de comunicación de Mesopotamia —la cuna de la escritura— guarda muchas más similitudes con estos ancestros de la Edad de Piedra que con nuestros sistemas actuales. Esto implica que la forma en que los humanos plasmamos información mediante símbolos se mantuvo prácticamente inalterada durante decenas de miles de años.
"Cruz, cruz, línea": un lenguaje de símbolos, no de palabras
A pesar de la complejidad de los hallazgos, los expertos han aclarado un punto clave: estos signos no representan una lengua hablada. El investigador Christian Bentz, de la Universidad del Sarre, explica que la repetición constante de patrones como "cruz, cruz, cruz" o "línea, línea, línea" no encaja con la estructura de ningún lenguaje oral conocido. Se trata, más bien, de un sistema de registro simbólico cuyo significado exacto sigue siendo un misterio, pero que cumplía una función vital para aquellas comunidades.
Este descubrimiento no solo redefine el origen de la comunicación escrita, sino que tumba viejos prejuicios sobre nuestros antepasados. Al demostrar que ya utilizaban secuencias de signos complejas, la ciencia confirma que los humanos de la Edad de Piedra ya poseían capacidades cognitivas y de abstracción idénticas a las nuestras. Como señala Dutkiewicz, apenas estamos empezando a descifrar la superficie de un sistema de pensamiento que permaneció oculto en las paredes de las cuevas durante 40 milenios.