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Villahermosa.- Tabasco sigue sin encontrar la paz. Pese a los operativos y las promesas de las autoridades, el crimen organizado continúa operando con impunidad en el estado.
La noche del jueves, la carretera Villahermosa–Reforma se convirtió en el escenario de una nueva tragedia que sacude a Tabasco, pero que, tristemente, no sorprende. Una niña de siete años de edad murió este viernes tras quedar en medio de un ataque armado, una prueba irrefutable de que la violencia en la entidad sigue su curso imparable, sin importar los discursos oficiales de pacificación.
El ataque y la víctima inocente
Los hechos ocurrieron a la altura de la ranchería Río Tinto segunda sección, en el municipio de Centro. De acuerdo con los reportes, civiles armados iniciaron una balacera contra un automóvil Aveo gris en el kilómetro 21 de la vía mencionada.
En el fuego cruzado, la menor recibió impactos de bala en el tórax y el abdomen. Fue trasladada de inmediato a un centro médico, pero debido a la gravedad de sus lesiones, falleció este viernes, sumando su nombre a la larga lista de víctimas colaterales de la guerra contra el narco en el estado.
Crimen e impunidad a la vista de todos
Testigos relataron que los agresores se desplazaban en un taxi y una motocicleta, desde donde abrieron fuego sin piedad contra la unidad con placas de Tabasco. El vehículo quedó en el sitio con múltiples impactos visibles en el parabrisas, la salpicadera y las puertas traseras.
En el auto viajaban un hombre y una mujer, quienes resultaron lesionados y fueron evacuados por particulares antes del arribo de las fuerzas de seguridad. Según algunas versiones, los agresores habrían privado de la libertad a estas personas antes de huir de la escena.
¿A dónde nos lleva esto?
La Fiscalía General del Estado (FGET) ha iniciado las investigaciones pertinentes. Sin embargo, este suceso pone en entredicho la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas en Tabasco. La muerte de una niña de siete años es un recordatorio doloroso de que la vida cotidiana en el estado sigue bajo la sombra del miedo y la impunidad, tal como ha sido "siempre".