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Los más de 300 civiles armados que el pasado 9 de mayo tomaron la ciudad de Chilapa, acordaron con el Ejército Mexicano y policías federales abandonar la ciudad y regresar a sus comunidades.
Parte de los acuerdos fue un plazo de siete días para que las fuerzas del Ejército y policías federales atrapen a los líderes del grupo delincuencial conocido como Los Rojos, y que, de no cumplirse, volverán a tomar la ciudad.
Durante los acuerdos, los civiles regresaron 19 camionetas, 18 armas largas y 20 pistolas.
Los civiles regresarán a los más de 55 poblados en los que habitan, abandonando la cabecera municipal tras cinco días de haber arribado. El evento provocó la destitución del secretario de Seguridad Pública del municipio. Redacción.