Tabla de contenido
África.- La naturaleza parece haberle dibujado dos pequeños girasoles alrededor de los ojos. El Prionops plumatus es un ave africana cuya mirada destaca por unos anillos amarillos tan llamativos que cuesta creer que sean parte de su cuerpo y no un truco de edición fotográfica.
Su rostro combina ojos oscuros con una especie de corona amarilla que recuerda a los pétalos de una flor. El efecto contrasta con su plumaje blanco, negro y gris, lo que hace que su cara sobresalga incluso entre la vegetación de los espacios abiertos donde vive.
Unos ojos que parecen flores
El detalle más peculiar de esta especie no está formado por plumas. Los anillos que rodean sus ojos son crestas de piel desnuda y pigmentada, responsables de ese aspecto parecido al de dos girasoles.
El amarillo intenso resalta sobre el resto de su cabeza y convierte al ave en una de las más reconocibles por su apariencia. Aunque su mirada pueda parecer extraña, se trata de un rasgo natural de la especie.
El Prionops plumatus habita en regiones del África subsahariana, donde encuentra condiciones para desplazarse, buscar alimento y convivir con otros ejemplares.
Vive y busca alimento en grupo
Además de su peculiar rostro, esta ave destaca por su comportamiento social. Suele desplazarse en grupos familiares de entre cuatro y 12 individuos que buscan comida y permanecen juntos en su territorio.
Su dieta se basa principalmente en insectos. Mientras recorren la zona, los integrantes del grupo pueden ayudarse a localizar presas y advertir la presencia de posibles depredadores.
En algunos grupos, los ejemplares jóvenes también participan en el cuidado de los polluelos de la pareja reproductora, una conducta conocida como cría cooperativa.
La especie está clasificada como de preocupación menor por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que no se considera actualmente en una categoría de alto riesgo de extinción.
Entre las aves africanas, el Prionops plumatus llama la atención por una característica difícil de confundir con cualquier otra. Sus ojos parecen estar rodeados por dos girasoles, pero detrás de esa apariencia hay un rasgo biológico real.