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Déficit, opacidad financiera y aspiraciones anticipadas: el reto pendiente de Citlali Calixto y  Yoshio Ávila en Acapulco

Aspirar no es gobernar: los pendientes de Citlali Calixto y Yoshio Ávila

El vamosXmás de Citlali Calixto y los tinacos de Yoshio Ávila

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Citlali Calixto: aspiración sin resultados visibles

Con el grupo nuñista dividido en al menos cinco liderazgos y con cuestionamientos pendientes sobre la administración de recursos cuando presidió la Junta de Coordinación Política del Congreso local, la diputada Citlali Calixto ha comenzado a perfilar su aspiración para contender por la alcaldía de Acapulco.

El contexto no es menor. El puerto enfrenta una policrisis: los estragos acumulados de los huracanes Otis (2023) y John (2024), el sismo de enero de 2026, una recuperación económica aún frágil, crisis hídrica estructural, _resultado del abandono y de los desastres naturales_ e inseguridad persistente.

Gobernar Acapulco hoy exige experiencia administrativa probada, planeación técnica y capacidad de gestión interinstitucional. No basta la presencia mediática ni fotos al por mayor de promoción anticipada.

Durante su paso por la presidencia de la Jucopo, Calixto dejó un déficit financiero que evidenció problemas en la administración de recursos. La solicitud de recursos extraordinarios para cubrir finiquitos laborales expuso públicamente la falta de previsión presupuestal. Esa etapa aún pesa en la discusión pública. ¿Si no se fue capaz de administrar una legislatura con eficiencia y transparencia, cómo pretender gobernar el municipio más complejo de Guerrero?

A ello se suma que, hasta el momento, no se conoce una iniciativa legislativa de fondo impulsada por la diputada que atienda estructuralmente los problemas centrales de Acapulco, como el abasto de agua, la reconstrucción urbana o la seguridad pública.

También generó debate su registro mediante acción afirmativa de diversidad sexual, proceso que dejó dudas en ciertos sectores sobre la legitimidad política de esa postulación. En política, la credibilidad inicial importa.

Pero el punto más delicado no es el pasado, sino el presente: no existe una sola iniciativa estructural impulsada por Calixto que ataque de fondo los problemas  estructurales de Acapulco. Ni agua. Ni seguridad. Ni reconstrucción integral. Ni modelo económico post desastre.

Y en medio de esta policrisis, tampoco ha habido coordinación visible con la alcaldesa de su propio partido. La sororidad política no puede ser discurso selectivo.

¿Ese es el músculo político que pretende gobernar el puerto más complejo del estado? Aspira, sí. Incide, no.

Yoshio Ávila: activismo territorial sin partido y con preguntas financieras

Por su parte, Yoshio Ávila ha construido presencia pública mediante la entrega de tinacos y el programa denominado “Agua para Acapulco”, con el que, según sus seguidores, ha distribuido agua en distintas colonias del municipio.

El problema no es la acción social en sí, sino la falta de claridad sobre el origen de los recursos utilizados. ¿De dónde provienen los fondos para la compra de tinacos y la logística de distribución? La transparencia no es opcional cuando se aspira a gobernar.

Más aún cuando el propio Ávila ha declarado no desempeñar actividad laboral ni haber ocupado cargo público alguno. La rendición de cuentas debe preceder a la candidatura, no seguirla.

En el terreno político, su situación también es incierta. Tras renunciar a Morena para competir  a la Alcaldía de Acapulco por Movimiento Ciudadano en 2024, actualmente no cuenta con reconocimiento formal visible por parte de ninguna dirigencia partidaria. Una aspiración sin estructura institucional sólida representa un desafío adicional en términos de gobernabilidad futura.

Un proyecto personal sin partido sólido y con un referente político mermado como el de Adán Augusto, es en el mejor de los casos, una aventura. En el peor, una candidatura testimonial.

Antes de pensar en postularse de nueva cuenta, Yoshio tendría que responder las siguientes preguntas: ¿De dónde provienen los recursos que utiliza para regalar tinacos y agua?, ¿Cuál es la fuente de financiamiento?, ¿Quién audita esa operación?

Dos aspiraciones, un mismo riesgo

Más allá de sus diferencias, ambos perfiles comparten un elemento preocupante: la anticipación electoral sin una demostración clara de capacidad para enfrentar la magnitud de los problemas de Acapulco.

El puerto no atraviesa un momento ordinario. Se encuentra en proceso de reconstrucción social, económica y urbana. Las frases como “mejorar la calidad de vida” no sustituyen diagnósticos técnicos ni planes de acción concretos.

Preguntas necesarias para Citlali y Yoshio

¿Dónde están sus resultados verificables en la gestión pública?, ¿Dónde están sus diagnósticos técnicos?, ¿Dónde están sus cuentas transparentes?, ¿Dónde está su capacidad de articular gobierno real?

La ciudadanía merece algo más que promoción personal, espectaculares o activismo asistencial sin auditoría pública. Merece propuestas estructuradas, experiencia administrativa y claridad financiera.

Acapulco ya no tiene margen para más improvisaciones disfrazadas de esperanza.

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