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Los Mochis, Sinaloa.- La magnitud del aseguramiento registrado en Los Mochis, Sinaloa, colocó nuevamente a la región en el centro de la estrategia federal contra la producción de drogas sintéticas, tras la intervención de fuerzas federales que desmantelaron una instalación con capacidad industrial para la elaboración de metanfetamina líquida.
En la operación participaron de forma conjunta la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República, en un despliegue que incluyó vigilancia terrestre, aseguramiento del perímetro y recuperación de sustancias químicas, vehículos y material táctico.
El resultado más visible fue la incautación de 24 mil 400 litros de metanfetamina líquida, cifra que las autoridades federales han calificado como uno de los mayores golpes a la producción de drogas sintéticas en lo que va de la actual administración.
Desde el gobierno federal, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, tomó un papel central en la difusión y lectura política del operativo, subrayando que el objetivo no se limita al aseguramiento puntual sino a la desarticulación completa de las redes de producción.
Harfuch ha insistido en que este tipo de acciones forman parte de una estrategia sostenida para debilitar la estructura financiera del crimen organizado mediante la destrucción de laboratorios y la interrupción de cadenas de suministro químico.
Despliegue contra laboratorios
En su posicionamiento, el funcionario destacó que el hallazgo en Sinaloa no es un hecho aislado, sino parte de una serie de intervenciones que buscan cortar la capacidad operativa de los grupos criminales desde su fase de producción, evitando que las sustancias lleguen a mercados nacionales e internacionales.
El aseguramiento incluyó también precursores químicos, cargadores, municiones y vehículos, lo que refuerza la hipótesis de que el sitio funcionaba como un centro de producción de alta escala con logística propia para distribución.
Golpe a estructura criminal
La dimensión del laboratorio desmantelado permitió a las autoridades dimensionar el nivel de inversión y organización detrás de estas operaciones ilícitas, que requieren infraestructura especializada y redes de abastecimiento químico constantes.
El propio Harfuch reiteró que la instrucción federal es mantener la presión operativa sobre estos espacios, con el objetivo de evitar su reactivación y reducir la capacidad de producción de drogas sintéticas en el país.