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México.- Desde finales de marzo, las costas del noreste de México se han convertido en el escenario de una batalla contra la contaminación. El Grupo Interinstitucional (GI) desplegado en el Golfo de México ha recolectado ya 6.379 toneladas de residuos petrolíferos, en un esfuerzo por salvar la temporada turística y el ecosistema local.
El avance del hidrocarburo
Este martes, el operativo se concentró en la zona del Mezquital y Playa Bagdad. Efectivos de la Secretaría de Marina recorrieron 17 kilómetros de litoral, retirando manualmente cerca de 236 kilogramos de hidrocarburo.
Aunque el volumen total recolectado desde el 27 de marzo es considerable, las autoridades aseguran que la mancha no se ha extendido mar adentro, lo que ha permitido concentrar las labores de limpieza exclusivamente en la franja costera de Tamaulipas.
Un rompecabezas para el Gobierno
El caso ha escalado hasta el más alto nivel político. A mediodía de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se reunió con especialistas, investigadores y miembros del GI para analizar el avance de las indagatorias.
El objetivo central del encuentro fue determinar las causas exactas del derrame, un dato clave que aún se mantiene bajo investigación.
Turismo y pesca en vilo
La urgencia de las labores de limpieza no es solo ambiental, sino económica. El operativo, en el que participan desde Pemex hasta la Profepa, busca garantizar que las playas estén en "condiciones óptimas" para los visitantes.
Para las comunidades de la región, la estabilidad del Golfo de México es vital:
- Turismo: Las zonas de mayor afluencia dependen de la limpieza inmediata para no perder la derrama económica vacacional.
- Pesca: La vigilancia permanente busca evitar afectaciones mayores que impacten la cadena de suministro y el sustento de las familias locales.
Por ahora, el monitoreo continúa y las autoridades mantienen una alerta de vigilancia para evaluar cómo evoluciona la llegada de más contaminantes a la costa mexicana.