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Crimen impone ley en las ferias de Guerrero: cuelgan lonas con amenazas

Amenazas anónimas paralizan Chilpancingo y Altamirano; autoridades recortan eventos y evitan enfrentar al crimen organizado.

Lonas con amenazas en Chilpancingo.

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Chilpancingo, Guerrero.- La capital de Guerrero amaneció otra vez sitiada por la incertidumbre. Lonas con amenazas aparecieron en distintos puntos de la ciudad y una llamada anónima a primera hora obligó a policías estatales y municipales a desplegarse para retirarlas. Nadie sabe quién las colocó, pero el mensaje surtió efecto inmediato: tensión en la capital y silencio oficial.

Las lonas advierten que no se permitirá realizar la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo ni el emblemático Paseo del Pendón, pese a que el Ayuntamiento ya tenía lista la logística. Los textos señalan al hijo del alcalde, Saúl Alarcón, y a funcionarios municipales de supuestamente entregar recursos públicos a un grupo delictivo que opera en la región. Las acusaciones, sin pruebas a la vista, ya provocaron un nuevo episodio de alarma social.

Los mensajes también amenazan con incendiar instalaciones relacionadas con las festividades si el Gobierno insiste en llevarlas a cabo. A los ciudadanos les piden no asistir a ningún evento. En una ciudad golpeada, la advertencia caló.

Violencia que ya cobró vidas

El clima no es nuevo. El año pasado, el presidente del patronato de la feria y funcionarios municipales fueron asesinados tras advertencias similares. Tampoco es un caso aislado: hace días circularon volantes en colonias del oriente donde se exigían cuotas a comerciantes. La autoridad ni confirma ni aclara; la población infiere.

Ni el Ayuntamiento ni el Gobierno estatal han fijado postura clara sobre seguridad o cancelación. Aun así, en los hechos, la feria ya fue cercenada. Para la edición del bicentenario, ambos niveles de gobierno eliminaron bailes, jaripeos, palenque, corrida de toros y venta de alcohol. Lo presentaron como una “feria cultural”, pero la reconfiguración responde al miedo, no a la agenda cultural de ninguna administración.

Incluso los juegos mecánicos fueron movidos a un predio al sur, lejos del recinto ferial tradicional y de la zona donde circularon volantes de extorsión. El subsecretario de Desarrollo Político, Francisco Rodríguez Cisneros, reconoció que los mensajes van dirigidos al comercio, pero luego los minimizó como un hecho “preliminar”.

Pese a las amenazas, el Gobierno insiste en que hay condiciones para el Paseo del Pendón. La realidad: el recorrido fue recortado y estará resguardado por Ejército, Guardia Nacional y Policía estatal. La fiesta más grande de la capital dependerá otra vez de un operativo militar para sobrevivir.

Altamirano: otra feria tumbada por la inseguridad

En Ciudad Altamirano, el Ayuntamiento redujo la celebración a un simple desfile. Nadie lo dice abiertamente, pero la población lo interpreta como lo que es: cancelación por miedo. Comerciantes y padres de familia reclaman pérdidas y exigen explicaciones que no llegan.

La Expo Feria, que por más de medio siglo impulsó la economía local, quedó anulada sin que el Gobierno municipal dé la cara.

Cuando el miedo se vuelve rutina

Mientras las autoridades evitan nombrar a los grupos criminales que condicionan la vida pública, las ferias se encogen, los programas se reducen y los eventos se trasladan a zonas donde supuestamente hay “menos riesgo”. Guerrero vive una festividad permanente del miedo.

En la práctica, el crimen organizado es quien traza hoy los límites de lo que puede —o no— celebrarse en la vida pública guerrerense.

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