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Crean “supermachos” para acabar con peces invasores

Científicos están liberando peces macho con dos cromosomas Y para reducir poblaciones de especies invasoras; al reproducirse con hembras, producen solo descendencia masculina

El principio es sencillo: cuando un macho YY se reproduce con una hembra normal, sus crías son machos

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Ciudad de México.— Científicos están probando una estrategia poco común para combatir peces invasores: criar y liberar machos con dos cromosomas Y, conocidos como “supermachos”, con el objetivo de que sus poblaciones terminen desapareciendo.

La técnica se está utilizando contra la trucha de arroyo (Salvelinus fontinalis), una especie introducida en distintas zonas de Estados Unidos que compite con peces nativos, como la trucha Apache y el cacho de cola redonda.

Los “supermachos” hacen que nazcan principalmente peces machos

El principio es sencillo: cuando un macho YY se reproduce con una hembra normal, sus crías son machos. Si estos machos continúan reproduciéndose, la proporción de hembras disminuye y, con el tiempo, la población puede quedar formada únicamente por machos que ya no pueden reproducirse.

En un experimento realizado en Idaho, los investigadores combinaron la liberación de estos peces con la captura de ejemplares silvestres. Cinco o seis años después, los análisis genéticos indicaron que los ejemplares restantes probablemente eran todos machos.

La técnica ya se prueba contra otras especies invasoras

En Arizona también se aplica el método en el río Black, donde el año pasado los machos representaban 61 por ciento de la población de trucha de arroyo, un resultado que los investigadores consideran una señal favorable.

La estrategia busca ofrecer una alternativa a métodos como el uso de rotenona, un químico que puede matar tanto peces invasores como especies nativas, y la pesca eléctrica, que tiene limitaciones en cuerpos de agua grandes.

Los investigadores trabajan ahora con otras especies, entre ellas lucios, luciopercas, bagres, carpas y algunas ranas. Sin embargo, advierten que la técnica tiene límites: algunas especies pueden cambiar de sexo según las condiciones ambientales y los lagos o ríos grandes podrían requerir cantidades demasiado elevadas de peces criados en laboratorio.

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