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Cráneo de turquesa: la reliquia mixteca que México arrebató al coleccionismo europeo

La repatriación de un resto óseo prehispánico ornamentado con turquesa evidencia el valor del litigio cultural y abre paso a su eventual retorno a tierras oaxaqueñas.

Ciencia, diplomacia y el rescate del patrimonio expoliado.
Ciencia, diplomacia y el rescate del patrimonio expoliado.

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Ciudad de México.- A un año de su retorno a suelo mexicano tras seis décadas de exhibición en el Museo del Mundo (Wereldmuseum) de Leiden, en los Países Bajos, el cráneo de un ancestro mixteco representa un hito en las gestiones de restitución patrimonial impulsadas por la sociedad civil y el Estado.

La pieza, repatriada en mayo de 2025 gracias a la iniciativa del colectivo Nohivi Ñuu Savi y la intermediación de la Cancillería y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se encuentra bajo resguardo técnico en la Dirección de Registro Público de Monumentos. El dictamen osteológico y estilístico confirmó que se trata de un resto óseo humano del Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), recubierto con teselas de turquesa, concha, jadeíta y cristal de roca que configuran la silueta esquemática de una serpiente.

El especialista Alejandro Bautista Valdespino y el antropólogo físico Olaf Bello Cardoso señalaron que, aunque la pieza ingresó al mercado del arte en 1962 sin contexto de excavación, los análisis de isótopos y fluorescencia de rayos X realizados en Europa confirmaron la autenticidad de los materiales prehispánicos y su filiación a un varón de entre 25 y 40 años.

Mientras el INAH genera modelos digitales en 3D y evalúa estudios complementarios de ADN antiguo y datación por radiocarbono, se mantienen conversaciones con el Museo Comunitario Yucu Saa, en Villa de Tututepec, Oaxaca, para evaluar las condiciones de conservación que permitan su traslado final al territorio del que fue extraído.

Los límites del coleccionismo y la dignificación de los ancestros

El caso de este resto mortuorio abre una discusión clave sobre la ética del coleccionismo internacional y la mercantilización de los bienes sagrados de las culturas originarias.

La presencia de adhesivos modernos en el mosaico —evidencia de intervenciones o reacomodos estéticos realizados por anticuarios antes de su venta a Leiden— expone cómo el mercado del arte alteró piezas arqueológicas para elevar su valor comercial en el extranjero. Frente a esa historia de despojo, la restitución del cráneo mixteco busca trascender la mera custodia museográfica para devolverle su sentido biológico, social y ritual en su comunidad de origen.

Contexto del caso

La repatriación de este objeto de filiación mixteca se suma a la estrategia gubernamental y comunitaria de reclamo de bienes culturales dispersos en museos y colecciones privadas de Europa y Estados Unidos. Durante décadas, las piezas arqueológicas con mosaico de turquesa —asociadas a dignatarios o rituales de enaltecimiento funerario en sitios como Monte Albán o la Mixteca Alta— fueron objeto de saqueo y tráfico ilícito.

La entrega formal de esta pieza al INAH y las gestiones para situarla en el Museo Comunitario Yucu Saa en Tututepec reflejan un cambio de paradigma en la política patrimonial mexicana, orientada no solo al registro académico del objeto, sino al reclamo de soberanía cultural y la restitución del patrimonio a sus herederos históricos.

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