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Ciudad de México.— Un estudio realizado con ratones y pacientes que recibieron trasplantes de corazón encontró que la edad biológica del órgano puede cambiar después del trasplante y acercarse a la del receptor. El hallazgo podría abrir nuevas posibilidades para utilizar órganos de donantes de mayor edad, aunque la investigación todavía no ha sido revisada por pares.
Corazones jóvenes envejecieron más rápido en animales mayores
El trabajo fue realizado por investigadores de Harvard y otras instituciones, encabezados por Jesse Poganik. En la primera parte, los científicos trasplantaron corazones de ratones jóvenes, de mediana edad y viejos a animales de distintas edades. Después analizaron cambios relacionados con el envejecimiento en el ADN de los tejidos.
Los resultados mostraron que los corazones trasplantados tendían a acercarse a la edad biológica de los animales que los recibían. Los órganos jóvenes colocados en animales mayores mostraron señales de envejecimiento acelerado, mientras que los corazones viejos trasplantados a animales jóvenes presentaron señales compatibles con un rejuvenecimiento biológico.
El mismo patrón apareció en pacientes trasplantados
Los investigadores también analizaron muestras de biopsias de 11 trasplantes de corazón realizados en personas, seleccionados porque existía una diferencia considerable entre la edad del donante y la del receptor. En estos casos también encontraron que la edad biológica del corazón estaba más relacionada con la edad del receptor que con la del donante.
Además, el equipo revisó información médica de cientos de personas un año después de recibir un trasplante. Algunas características, como la frecuencia cardiaca, el grosor de la pared posterior del corazón y la capacidad para realizar ejercicio, estuvieron relacionadas con la edad del receptor. Sin embargo, los propios investigadores señalaron que no todas las funciones siguieron este patrón.
El estudio propone que el entorno biológico del receptor puede influir en el envejecimiento del órgano trasplantado. Esto podría tener importancia para la disponibilidad de corazones, ya que permitiría estudiar con mayor detalle el uso de órganos procedentes de donantes de mayor edad.
Los autores, sin embargo, advierten que se trata de un preprint, es decir, un trabajo científico que aún no ha pasado por revisión por pares. Por ello, los resultados requieren confirmación mediante investigaciones adicionales antes de modificar criterios médicos de asignación de órganos.