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El mundo enfrenta una escasez de arena apta para la construcción, a pesar de que este material parece abundante en playas y desiertos, informó la revista Popular Mechanics. El problema se debe a que no toda la arena sirve para fabricar concreto, vidrio o asfalto.
La arena utilizada en construcción debe tener granos irregulares y ásperos, como la que se encuentra en ríos y costas. En cambio, la arena del desierto es demasiado lisa y redonda por la erosión del viento, por lo que no se adhiere bien al cemento. Esta diferencia ha concentrado la extracción en ríos y playas, donde el impacto ambiental es mayor.
Según el reportaje, cada año se extraen alrededor de 40 mil millones de toneladas de arena en el mundo, impulsadas por la expansión urbana y la construcción de viviendas, carreteras y edificios. Una parte importante de esta actividad ocurre fuera de los marcos legales, mediante redes conocidas como “mafias de la arena”, que operan en países como India, Marruecos y zonas del sudeste asiático.
En India, activistas que han denunciado esta práctica han sido agredidos. El caso de Sumaira Abdulali documenta ataques relacionados con la extracción ilegal en playas y ríos. Además del riesgo para las personas, la minería descontrolada de arena provoca erosión, daña ecosistemas y aumenta la vulnerabilidad de comunidades ante inundaciones.
Especialistas citados por Popular Mechanics advierten que se extrae más arena de la que la naturaleza puede reponer. Como respuesta, se exploran alternativas como el uso de arena artificial, residuos de construcción reciclados y mezclas con plástico triturado para reducir la dependencia de la arena natural.