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El avance en nuevos medicamentos permitiría que la hepatitis C sea quizás la primera enfermedad infecciosa que se elimine de la faz de la tierra mediante tratamiento, señaló el presidente médico de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (FundHepa), Enrique Wolpert Barraza.
Esta enfermedad se detectó apenas en 1991, antes de lo cual se desconocía el virus, “y en estos pocos años ya estamos hablando de poder eliminarla”, destacó.
En tanto, quien fuera ministro de sanidad en el Gobierno del País Vasco, Rafael Bengoa, coincidió en que existen muchas enfermedades crónicas de las que no se verá su cura en la actualidad, y “de repente aquí tenemos una que es crónica hasta ahora que podemos curar y eliminar”.
Agregó que esto ocurrirá ya que “ha aparecido una oportunidad, a través de unos medicamentos que son prácticamente milagrosos, de hasta 95 por ciento de curación y con muy pocos efectos secundarios”.
La acción de esos medicamentos que atacan en diferentes formas al virus logran desaparecer la carga viral, con lo que se cura el paciente y se evita que se siga dañando el hígado, abundó.
En ese sentido, Wolpert Barraza detalló que de esos medicamentos unos ya se encuentran en el mercado, se les conocen como antivirales directos de segunda generación.
Hasta el momento no existe un plan diseñado para el abordaje de esa enfermedad que se haya entregado a las autoridades nacionales de salud que contemple esos nuevos medicamentos.
Ante ello, apoyados en los trabajos de Rafael Bengoa y su grupo, se realizará un plan para presentarlo a las autoridades a fin de detectar a los pacientes con hepatitis C, hablar del tratamiento y ofrecer una posibilidad de control.
Rafael Bengoa dijo que un plan adecuado se realiza mediante la prevención primaria para evitar más infecciones, una detección precoz a grupos de riesgo, además de dar tratamiento a todos los pacientes posibles y hacerles un buen seguimiento.
Wolpert Barraza dijo que en México es importante el diagnostico en grupos de riesgo, como las poblaciones carcelarias, las personas que reciban hemodiálisis o que utilicen drogas ilícitas aplicadas por vía intravenosa, y quienes recibieron transfusión sanguínea antes de 1995.(Notimex)