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Puebla, México.- La violencia en México ha vuelto a rebasar cualquier límite de humanidad. En el municipio de Tehuitzingo, Puebla, una vivienda que debía ser un espacio de seguridad se convirtió en el escenario de una ejecución colectiva. Diez integrantes de una misma familia —incluidos niños y un bebé de apenas 50 días de nacido— fueron exterminados a balazos por un comando armado.
Los hechos ocurrieron en la comunidad de Texcalapa. De acuerdo con los primeros reportes, un grupo de hombres fuertemente armados irrumpió por la fuerza en el domicilio y abrió fuego de manera directa contra todos los que se encontraban en el interior, sin importar su edad o género.
Las víctimas de la barbarie
El saldo del ataque retrata la absoluta crueldad de los agresores. Entre las diez personas que perdieron la vida se encuentran:
- Seis hombres: Cuatro adultos y dos menores de edad.
- Tres mujeres: Dos que murieron en el sitio y una más que falleció desangrada a bordo de una ambulancia mientras intentaban trasladarla a un hospital.
- Un recién nacido: Un bebé de tan solo un mes y 20 días de vida.
La alerta se dio luego de que un ciudadano localizara los cuerpos y pidiera auxilio a la Policía Municipal. Al llegar al inmueble, los agentes confirmaron que la mayoría de los integrantes ya no contaban con signos vitales debido a los múltiples impactos de proyectil de arma de fuego.
"La Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE) informó que ya ha iniciado una carpeta de investigación y realiza el levantamiento de los cuerpos, prometiendo esclarecer los hechos e identificar a los responsables".
Despliegue federal e impunidad absoluta
Tras confirmarse la magnitud de la masacre, la zona fue militarizada. Elementos de la Policía Estatal, la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) montaron un fuerte operativo de seguridad en las carreteras y comunidades aledañas a Tehuitzingo en busca de los homicidas.
Sin embargo, como ocurre en la gran mayoría de estos casos, el despliegue llegó tarde. Al cierre de esta edición, las autoridades no han reportado a ninguna persona detenida ni se ha establecido cuál pudo ser el móvil detrás del exterminio de esta familia. La comunidad permanece en silencio, bajo la sombra del miedo y la impunidad.