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A 48 años de haberse iniciado la luchas de los movimientos armados en Guerrero, dirigente de organizaciones y luchadores sociales colocaron una ofrenda floral en obelisco del maestro rural Lucio Cabañas Barrientos, en la explanada municipal en Atoyac de Álvarez, al que fue considerado como “un guerrillero que sí disparó y enfrentó a un gobierno férreo de aquellos años” y a las propias tropas del ejército mexicano en su intento por capturarlo en la sierra de Guerrero y después de años de persecución y lucha, cayó en un enfrentamiento con soldados en la comunidad del Otatal.
Leopoldo Calderón Caballero, de la Corriente Crítica de México, Felipe Flores Hernández del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositora a la Parota (CECOP), Hilario y Norma Mesino Mesino diritente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCCS) así como Tira Radilla Martínez de AFADEM recordaron al profesor y guerrillero en su aniversario.
Durante la ceremonia los asistentes exigieron, que se esclarezca el crimen del homicidio de Roció Mesino, libertad de presos políticos, como Nestora Salgado García y la liberación de Marco Antonio Suástegui de la Cecop así como la presentación con vida de los 43 alumnos normalistas de Ayotzinapa.
En las inmediaciones donde se encontraba la figura de Lucio Caballas Barrientos, una mujer de edad avanzada soltaba una lágrima al recordarlo: "Ese hombre si tenía huevos para enfrentar al gobierno y a los caciques, cuando agarró las armas nunca tuvo miedo, porque el pueblo lo apoyaba, era un guerrillero de verdad y nunca anduvo tapándose la cara....hombres como él, ya no nacen y los que nacen no se logran", expresó.
“No me pregunte cómo me llamo y menos mi apellido, porque con tanta traiciones, la gente ha perdido todo, la dignidad y la decencia, ahora por 50 o 100 pesos te venden. Recuerdo que en aquellos años, apellidarse Cabañas o Barrientos era un pena capital, los malditos soldados, que no tienen madre, porque si la tuvieran no anduvieran matando a su propia gente, fueron los que se encargaron de matar a tanta gente en los años del levantamiento", narra.
¿Cree usted que ahora al recordar al profesor se vuelvan a encontrar esos sentimientos de lucha?
No, creo, los guerrilleros de ahora, son cobardes y han cambiado la verdadera esencia de la lucha social, se han pervertido y hasta por eso han salido un chingamadral de grupos que nadie conoce, porque nada más salen y se vuelven a esconder.
Guerrillero, Lucio Cabañas, ese sí para que vea, toda la gente le recuerda y respeta. Los malditos gobiernos, no piensan en el pueblo, solo en sus amigos, parientes y compadres, el pueblo está como en aquellos años cuando el profesor dejó las aulas para pelear por lo pobres de la sierra.
¿Señora usted trató o platicó con Cabañas Barrientos?
Ten cuidado con lo que escribes muchacho – me dice, mirándome fijamente a los ojos -, no quiero que al rato me anden buscando como cosa de comer esos malditos que le sirven al gobierno, ¡eh!
Usted no más escuche lo que le digo, si me cree, bueno y si no, pues ahí le dejamos. A demás ya me tengo que ir porque vivo lejos y solamente vine a llorarle al hombre que luchó por los pobres, el que tuvo el valor de llevarse a un gobernador muy temido y lo sacó de su propia casa. Lástima que le echaron todo la fuerza del gobierno para aplastarlo, pero mataron su cuerpo, porque sus ideas de lucha y su dignidad aún la recordamos aunque sea a las escondidas.