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Cirugía busca “limpiar” el cerebro de pacientes con Alzheimer

Una cirugía experimental desarrollada en China busca mejorar el drenaje de líquidos y desechos del cerebro; algunos pacientes han mostrado mejoras importantes, pero los científicos advierten que todavía falta evidencia

El procedimiento ya se estudia en China, Corea del Sur y Estados Unidos

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Ciudad de México.— Una cirugía experimental que busca mejorar el drenaje de líquidos y desechos del cerebro está generando interés entre investigadores que estudian nuevas formas de tratar el Alzheimer. Algunos pacientes han mostrado mejoras llamativas después del procedimiento, aunque los científicos advierten que todavía no hay pruebas suficientes para considerarlo un tratamiento establecido.

La técnica se conoce como anastomosis linfático-venosa cervical profunda (dcLVA) y comenzó a desarrollarse en China. Consiste en conectar pequeños vasos linfáticos del cuello con venas cercanas para crear una nueva ruta que facilite la salida de líquidos y sustancias de desecho del cerebro hacia el torrente sanguíneo.

La cirugía busca mejorar el drenaje del cerebro

La idea parte de investigaciones que demostraron que el cerebro cuenta con vasos linfáticos relacionados con la eliminación de sustancias de desecho. Los investigadores detrás de la técnica plantean que mejorar ese drenaje podría ayudar a eliminar proteínas relacionadas con el Alzheimer, como el beta-amiloide y la tau.

El primer paciente fue operado en China en 2020. Videos difundidos posteriormente mostraron una recuperación que sorprendió a otros especialistas: el hombre, que tenía Alzheimer avanzado, mostró mejoras en el habla, la movilidad y la interacción con otras personas.

El caso impulsó rápidamente el interés por la técnica y llevó a que cientos de hospitales chinos comenzaran a ofrecer el procedimiento. Algunas personas llegaron a pagar más de 200 mil yuanes, unos 30 mil dólares, por la posibilidad de mejorar.

Los primeros estudios muestran resultados, pero todavía son limitados

La rápida expansión del procedimiento generó preocupación entre las autoridades chinas debido a que se estaba utilizando antes de contar con evidencia suficiente. El año pasado se restringió su aplicación a entornos de investigación clínica más formalizados.

Hasta ahora se han publicado más de una docena de estudios, principalmente realizados en China. En conjunto, involucran a unos cientos de pacientes y sugieren que la cirugía puede reducir los niveles de beta-amiloide y tau en el líquido cefalorraquídeo y producir mejoras en algunas pruebas de memoria y atención.

Uno de los estudios más grandes incluyó a más de 100 personas con Alzheimer grave. Los participantes mostraron, en promedio, mejoras moderadas en funciones cognitivas y actividades diarias durante los meses posteriores a la cirugía.

Sin embargo, los resultados no significan que la enfermedad haya sido revertida. Muchos estudios son pequeños, no tienen un grupo de comparación y todavía no permiten determinar si las mejoras modifican realmente el avance del Alzheimer.

La principal duda: cuánto duran las mejoras

Los investigadores también tienen dudas sobre la duración de los efectos. Algunos especialistas han señalado que pacientes que inicialmente mejoran pueden volver a presentar deterioro dentro del primer año.

Otra pregunta importante es por qué algunos cambios aparecen tan rápido después de la operación. Los científicos todavía no tienen una explicación clara de cómo una intervención sobre los vasos linfáticos del cuello podría producir cambios cognitivos en tan poco tiempo.

Además, la cirugía no está libre de riesgos. Entre las posibles complicaciones se encuentran infecciones, sangrado y lesiones de nervios cercanos.

La técnica ya comenzó a estudiarse fuera de China, con investigaciones en Corea del Sur y Estados Unidos. En este último país está en marcha un estudio con 15 pacientes.

Por ahora, los especialistas coinciden en que los resultados son suficientemente interesantes para continuar investigando, pero no para presentar la cirugía como una cura contra el Alzheimer. La prioridad de los nuevos ensayos será determinar si las mejoras son consistentes, cuánto tiempo duran y si el procedimiento puede modificar realmente el curso de la enfermedad.

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