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Ciudad de México.— ¿Y si el tiempo no fuera una característica independiente del universo, sino que surgiera de los cambios que ocurren dentro de él? Un experimento realizado por físicos de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, aporta nuevas evidencias para investigar esta posibilidad: construyeron un sistema cuántico con 24 mil átomos ultrafríos y consiguieron medir su evolución sin recurrir a un reloj externo.
El investigador Giovanni Barontini diseñó un sistema aislado en el que los átomos se distribuyen y se desplazan entre dos regiones. Una de ellas fue sometida a ciclos repetidos de expansión y contracción, similares, en términos matemáticos, a modelos simplificados del Big Bang y el hipotético Big Crunch.
El estudio, publicado en la revista científica Physical Review Research y difundido este 30 de octubre por ScienceDaily, ofrece evidencia experimental de que puede construirse una medida del tiempo a partir de los cambios internos de un sistema físico.
Un universo de 24 mil átomos que se expande y contrae
Para realizar el experimento, los investigadores enfriaron aproximadamente 24 mil átomos hasta alcanzar temperaturas de unos cuantos milmillonésimos de grado por encima del cero absoluto, la temperatura teórica más baja posible.
A esas temperaturas, los efectos de la física cuántica se vuelven especialmente importantes. Mediante dos haces de luz láser, los científicos dividieron el sistema en dos regiones: una observable, denominada brillante, y otra no observada, llamada oscura. Los átomos podían desplazarse entre ambas.
La región observable experimentó ciclos de expansión y contracción. Aunque este comportamiento recuerda a los modelos cosmológicos del nacimiento y posible colapso del universo, el exper