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Las emblemáticas casetas telefónicas de Telmex que alguna vez fueron esenciales para la comunicación en México hoy representan un problema urbano: muchas están en desuso, pero permanecen en las calles por una obligación legal vigente desde hace más de tres décadas.
De acuerdo con Telmex, estas casetas, que operaban con tarjetas de prepago, siguen instaladas por mandato de su título de concesión, específicamente en la condición 3-5, “Casetas públicas telefónicas”, incluida en la modificación de concesión de 1990.
Actualmente, en la Ciudad de México existen más de 213 mil casetas fuera de operación, cifra que ha motivado al Congreso capitalino a solicitar a las autoridades federales y locales su retiro para recuperar espacio público, informó un punto de acuerdo aprobado recientemente.
En 2025, Carlos Slim Helú, presidente honorario de Grupo Carso y América Móvil, lamentó que Telmex no pueda desmontar las casetas: “Tenemos años pidiéndole al IFT que nos dejen quitar los teléfonos públicos porque ya no se fabrican, y tenemos 500 mil teléfonos regados por todo el país”, dijo en conferencia de prensa.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), que regulaba la industria, fue eliminado por decreto, y parte de sus funciones pasó a la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) y a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones. Estas entidades, en coordinación con las alcaldías, serán responsables de retirar las casetas y todos sus elementos.
Hace 26 años, Telmex operaba 700 mil cabinas públicas en todo el país y vendía hasta 25 millones de tarjetas mensuales, reflejando la importancia de estos aparatos en la vida cotidiana. Sin embargo, la expansión del teléfono celular y la conectividad digital hicieron que muchas casetas quedaran obsoletas: varias carecen de línea activa y sus tarjetas dejaron de producirse.
Aunque en 2024 Telmex recibió una prórroga para mantener casetas en zonas con baja cobertura celular e internet, el debate sobre su retiro refleja el desafío de modernizar el espacio público sin contravenir la ley vigente.
No todas las casetas en la Ciudad de México pertenecen a Telmex; algunos teléfonos de monedas siguen operando bajo otros sistemas, aunque también enfrentan la misma obsolescencia.
La historia de las casetas telefónicas es un ejemplo de cómo la tecnología cambia la ciudad y obliga a revisar leyes y concesiones que, aunque útiles en su momento, hoy parecen anacrónicas.