Tabla de contenido
Ciudad de México, 11 de febrero de 2026. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que en enero de 2026 el costo mínimo mensual para cubrir la canasta alimentaria y no alimentaria alcanzó 4,843.11 pesos por persona en zonas urbanas y 3,465.76 pesos en zonas rurales, de acuerdo con la actualización de las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI). En el caso de la pobreza extrema por ingresos, la canasta alimentaria se ubicó en 2,486.40 pesos urbanos y 1,863.17 pesos rurales.
Canasta básica sube más en ciudades que en el campo
El Inegi reportó que el valor anual de la canasta alimentaria aumentó 5.1 % en el ámbito urbano y 3.8 % en el rural. En las ciudades, el alza fue superior a la inflación general anual (3.8 %), lo que implica que los alimentos esenciales encarecieron más rápido que el promedio de precios. En contraste, en el ámbito rural el crecimiento fue equivalente a la inflación.
Comer fuera de casa y carne de res, los mayores impulsores del alza
Entre los productos con mayor incidencia en el aumento del costo de la canasta alimentaria destacan los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, así como el bistec de res y la leche pasteurizada. En el ámbito urbano, el gasto en comida fuera de casa explicó 43.7 % de la variación anual, mientras que en el rural representó 42.5 %. El precio del bistec de res registró un incremento anual de 17 %.
El organismo explicó que estas líneas funcionan como un umbral monetario para determinar si los ingresos de una persona son suficientes para adquirir los bienes y servicios básicos. Su cálculo se basa en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y se utiliza para la medición de la pobreza multidimensional en el país.
En el caso de las Líneas de Pobreza por Ingresos, que incluyen gastos no alimentarios como transporte, educación o cuidados personales, el aumento anual fue de 3.9 % en zonas urbanas y 3.7 % en rurales. En las ciudades, la canasta alimentaria explicó 65.8 % del incremento total, mientras que los rubros de educación, cultura y recreación y transporte público también contribuyeron al encarecimiento.
Los datos muestran que el costo mínimo para no ser considerado pobre por ingresos crece más rápido en áreas urbanas que en rurales, lo que amplía la brecha entre salarios y precios en las ciudades. Además, el peso de los alimentos preparados fuera del hogar en el aumento del indicador sugiere una presión adicional sobre los hogares que dependen de este tipo de consumo por razones laborales o de tiempo.
Desde julio de 2025, el Inegi asumió la actualización mensual de estas líneas, función que antes correspondía al Coneval. El instituto indicó que mantiene los mismos criterios metodológicos y fuentes de información, con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016 y el INPC.