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Oaxaca. – Una persecución de alta precisión a través del cielo del sureste mexicano terminó con un golpe contundente al narcotráfico. En una operación coordinada por el gabinete de seguridad que encabeza Omar García Harfuch, las fuerzas federales lograron cazar una avioneta clandestina cargada con más de media tonelada de cocaína tras seguirle el rastro desde su ingreso al país.
El radar que no duerme
La alerta roja se encendió en los sistemas de vigilancia de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) cuando los radares detectaron una aeronave sospechosa realizando un vuelo no autorizado al sureste de Tapachula, Chiapas. De inmediato, la Fuerza Aérea Mexicana desplegó sus unidades para interceptar y verificar la identidad del vuelo clandestino que pretendía burlar los controles fronterizos.
Persecución y cerco en tierra
Tras un seguimiento aéreo de varios kilómetros, los pilotos federales detectaron que la avioneta intentaba realizar un aterrizaje de emergencia en la localidad de Huamúchil, dentro del municipio de San Dionisio del Mar, en el estado de Oaxaca. Mientras la aeronave descendía, un operativo relámpago por tierra de la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República se movilizaba para cerrar todas las salidas posibles.
Al llegar al sitio del aterrizaje, las autoridades se encontraron con un despliegue logístico del crimen organizado: la avioneta era esperada por dos camionetas que ya estaban posicionadas para realizar el trasiego inmediato de la mercancía.
El golpe de los millones
El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó el éxito del operativo detallando que se aseguraron 534 paquetes de cocaína pura. Según el funcionario, este cargamento equivale a más de media tonelada de droga que habría sido comercializada en millones de dosis en las calles del país.
Además de la sustancia ilícita, el personal de seguridad aseguró la avioneta y los dos vehículos de carga. Este decomiso representa no solo un golpe financiero millonario para las estructuras criminales que operan en la ruta del Pacífico, sino también una demostración de la estrategia de vigilancia permanente del espacio aéreo que busca blindar el sureste mexicano.