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Ciudad de México.- Lo que inició como una concentración de la Asamblea de Barrios y el Frente de Organizaciones Sociales de Azcapotzalco terminó en un enfrentamiento directo en las puertas del Congreso local. Este jueves, manifestantes intentaron forzar su entrada al recinto legislativo, lanzando objetos y rompiendo los vidrios de los accesos principales. El estallido de violencia obligó a suspender actividades y a resguardar de emergencia a diputados y personal administrativo.
La manzana de la discordia: El Plan General de Desarrollo
El fondo de la protesta no es menor: la defensa del territorio contra el polémico Plan General de Desarrollo (PGD). Las organizaciones denuncian que el proceso de consulta ha sido una simulación cargada de irregularidades por parte del Instituto de Planeación y el Gobierno de la CDMX.
- El reclamo: Exigen la suspensión inmediata del proceso antes del 10 de abril.
- La advertencia: Acusan que, de no intervenir la Comisión de Derechos Humanos, esta sería "cómplice" del desplazamiento de comunidades.
- El riesgo: Temen que el plan facilite la gentrificación y afecte irreversiblemente el uso de suelo y el acceso a vivienda digna.
¿Limpieza urbana antes del pitazo inicial?
La protesta cobra un matiz crítico debido al momento que vive la capital. Con la inauguración del Mundial de Fútbol 2026 a la vuelta de la esquina (junio de este año), los colectivos alertan que los procesos de planeación urbana parecen priorizar la imagen turística y los grandes desarrollos por encima de los barrios originarios y las comunidades indígenas residentes.
Gas y calles bloqueadas
Para contener la irrupción, agentes de seguridad implementaron el uso de gas y cerraron todos los accesos al Congreso, convirtiendo las calles aledañas en un escenario de afectaciones viales y tensión ciudadana. Aunque hasta el momento no se reportan lesionados, el mensaje de los manifestantes es claro: la Ciudad de México no está en venta, ni siquiera por el Mundial.